Archive for enero 2014

Por Junio



Mi amado Señor, puse los quicios a la altura de la tormenta
y pulí mis tierras, las llene de algodón;
así que espero su respiro, llegar desde la más crespa montaña
y estaré aquí de pie, y aquí estaré después.

Mi amado Señor, me encargue de todas las palabras que no había dicho,
las encajone frente a casa y las hice camino,
tuve el tiempo de mi lado y me fui hasta el siguiente día,
vino el joven de pie sangrante y tomo lo que pudo,
y me tocaste con su manto para saber de su dolor.

Mi amado Señor, ame a todos aquellos hombres,
tome sus llaves y cerré todas sus puertas,
supe que estaba encerrado, después de tanta quijada quebrada
y el resto de mi era tan solo polvo, arena que volvía al creciente mar.

Rainy Day Bastard



Al tiempo de las lluvias y el abrazo de la brisa, los niños lloran los jardines

zarpe cuando el huracán amenazaba tan solo para encontrarle
pude ver las nubes amontonarse y gruñir con furia
los lamentos de los hombres que allí habían hecho su nombre

al tiempo del sonido de las campanas y de los fieles apenados,
salí esa mañana.

Cruce por la marea taciturna engañada por olitas
y cruce por las sonrisas de los haraganes
de quien me recordaban al tiempo, el tiempo en mis manos
tan suaves y nuevas

olía a arena cada una de mis alabanzas
al Señor de la sal y la venganza

después de catorce días de demasiada confusión
pude hablar decentemente con mi suerte
estaba acurrucado en el fondo de mi nave
subiendo y bajando con el océano
siendo agua pero no tristeza.

El sonido de los cardúmenes se hacía silencio con las palabras que salían de mis labios secos y llenos de paciencia y el sonido del respeto por la corriente

que surca del este hacia el norte

entonces pude descubrir lo lejano que me encontraba de todo lo que llegue a conocer en alguna parte y entonces pude conocer que estaba pasando,
que me había ido cuando estaba de regreso.

Volví una tarde de febrero lentamente entre la niebla
con los sueños en los puños y los años en la mente

pero quienes me dijeron que me fuera estaban de pie allí
con sus caras un tanto enfadadas
y levantaron sus manos cuando quise dar palabra

solamente me dijeron que mis días estaban contados
así que volví al mar con la cabeza agachada
aquel imperio que había conquistado
y que me había perdonado.

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