Archive for octubre 2013

Cotidiano




Reloj No Tiempo

El delicado aire que salió de ti
En moléculas de sal y agua,
Detrás de las revelaciones que no serían necesarias
Mientras suspiras y aprietas los puños.

Alguna hora después en el reloj
Extendida por todo tu vientre
Las manecillas dentro de las venas,
Azules llenas de profundo mar.

Alguien perdido
En las piernas y los labios,
Los glaciares y sus montañas,
Alguien perdido
Como el mismo aire
Que de regreso va para adentro,
Siempre adentro de ti.




 
AMAMAK!


Cortinas de la Parisina.

Pensé verte, en las penumbras
La piel tan blanca entre las cortinas
Y la sospecha del rapto,
Despojos de quien mira y sabe mirar.

Cuando escucho la noche en lluvia
Puedo pretender mirar a la calle
Pero ese momento
Es líquido y a veces nube,
Entre los metros de uno y otro
Y la misma lluvia en tu habitación.

Déjame mirarte tan solo en ese momento,
Ese espacio que conoces y que conozco y que nadie sabe,
Déjame mírate, tan solo saberte
A través de los ojos
Que también te acarician,

Suavemente.

De ti y de mí, bella Lilith.



Rompí los puentes por saltar sobre la sábana
Algunas veces un tanto perdido
Sentado allí, jugando con mi lengua
En las promesas que hice para ti,
Gloriosa tú de noche, bella y dulce Lilith.

Espere por semanas en el tráfico de las venas,
Entre las bacterias y los sueños etéreos en verano sin fin
Si, espere por ti dentro de la médula
Mordiendo los cachitos de pena que caían por allí
Lentamente sobre tu cuello, bella Lilith.

Cualquiera pudiera tenerte por solo pedirlo
Pero dormí fuera de tu puerta
Solo para pedirte
Que te olvidaras de mí.

Treinta y seis caballos blancos y pérfidos
Finalmente frente a los quicios de la tormenta
Rompiste la ventana para entrar, no seas deshonesta
Sé que cavaste una tumba para mí,
Pero está bien, ella ya no es mi amante, dulce Lilith.

No hay cielo para aquellos que lloran sobre sus pies
No laves los míos que no te le pedí
Ni por error u omisión podrás salir.

Tuve fiebre en mis bolsillos
De la mano a tu boca y de vuelta a ti
Si, te lleve en brazos a la luna
Corte flores de entre las piernas,
Viste que mi nombre está equivocado;
Las palabras que entre dientes, dulce Lilith.

Visite la prisión para  quejarme un tiempo
Quizás mate ese hombre dentro de tu compañía
Y si, sabía que estaba mintiéndote
De las ruinas que tanto probé de ti,
Venerando en veneno, fluido de los eternos labios;
No dudes que regresare, bella Lilith.

Lentitud

Aviva / Amamak Photography


El agua subió hasta la altura de los dedos
en medio del ángel negro que se mecía en la mesa,
olor a gasolina y el vidrio reflejando las pieles carmesí;
amantes recorriéndose por la puerta
en los días espesos como la sangre
no es mucho que pedir cuando no hay que perder.

Saltos por la orilla de la alfombra
en Turquía junto a los mares muertos,
se quebraron las piernas
de tanto andar por allí;
mujeres que se repitieron
al compás del metrónomo
hubo quienes estaban empezando

cuando quizás era hora de terminar.

Huracán

Desnudo / Germán Gedovius


Llegue a lo más crispado de tu montaña
en la tormenta bajo tierra 
tuve el descaro de comer del fruto
antes de ser bendito
y también robe lo que era de la ciudad;
llegue a lo más profundo
que se podía llegar,
y tuve el coraje no regresar
una y otra vez
y tuve el coraje de no querer terminar
hasta que el huracán fuera brisa
y la brisa gemido.

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