Archive for 2013

Rodillas



Tome el camino largo, cariño, tú lo sabes bien;
vi cómo te tropezaste, como si el viento fuese pesado
mercurio en la ventisca y plomo en la perilla
Si mañana regresaras a la punta de mi montaña,
trompetas en navidad y tambores en la alborada
estrellas antes de que palabra salga de ti.

Vi el atardecer contigo trepados en un árbol,
caímos de bruces para perder la boca;
juegos de noria y frutillas en semilla
jugo que se escabulle lentamente, en vano tal vez,
eso no es sangre cariño, eso es lo que sabes decir.

Está lloviendo fuertemente, tanto que las piedras son liquidas,
escuche que estarías por aquí con tu amante de cajón;
escuche que estarías haciendo un hombre de él
pero él no es un hombre cariño, él es un niño como yo,
no intentes ayudarlo sin antes ayudarme a mí.

Skyline



Casi puedo recordar los sonidos del hambre / tan cercanos al pavimento calentado por el sol
y después el eco de los niños flojos, tirados a la suerte,
diciendo esas cositas que me han jurado son verdad
pero no prometo que no fuesen ciertas.

Una vez los cerros fueron enormes gigantes,
destrozados con el puño del hombre valiente
Y después las ruinas del hijo de quien desafío a la muerte,
él es mi propio padre, mi carne y sangre
y llora cada tarde, por mi nombre hecho prosa.

El viento en el cabello, a miles de millas,
semilla del tiempo en los universos, en las moléculas de santidad y tristeza
y después la media noche, cuando ellos, sí; aquellos, salen a la calle
llenan sus estómagos, de ácido y huesos blancos
y todas aquellas cosas que temer, son las que me trajeron aquí.

Al Otro Lado



Si, tenía las llaves para aquella salvaje melancolía y olvide donde guardarles,
si, tenía los espejos ordenados geométricamente y termine por no verme;
con las viejas canciones.

Rompí los vasos y los platos con afán de no usarles,
si, le rompí todas las patas a las sillas con tal de no sentarme;
fui de regreso hacia a la habitación en eterno descenso,
fui de regreso justo como llegue de donde me había ido.

Si, trate de ser un hombre cuando era un niño y ser un niño cuando era un hombre,
si, trate de ser un santo matando a un hombre
pero el hombre nunca olvida, nunca se termina y nunca se vuelve viejo;
nunca regresa.

Cotidiano




Reloj No Tiempo

El delicado aire que salió de ti
En moléculas de sal y agua,
Detrás de las revelaciones que no serían necesarias
Mientras suspiras y aprietas los puños.

Alguna hora después en el reloj
Extendida por todo tu vientre
Las manecillas dentro de las venas,
Azules llenas de profundo mar.

Alguien perdido
En las piernas y los labios,
Los glaciares y sus montañas,
Alguien perdido
Como el mismo aire
Que de regreso va para adentro,
Siempre adentro de ti.




 
AMAMAK!


Cortinas de la Parisina.

Pensé verte, en las penumbras
La piel tan blanca entre las cortinas
Y la sospecha del rapto,
Despojos de quien mira y sabe mirar.

Cuando escucho la noche en lluvia
Puedo pretender mirar a la calle
Pero ese momento
Es líquido y a veces nube,
Entre los metros de uno y otro
Y la misma lluvia en tu habitación.

Déjame mirarte tan solo en ese momento,
Ese espacio que conoces y que conozco y que nadie sabe,
Déjame mírate, tan solo saberte
A través de los ojos
Que también te acarician,

Suavemente.

De ti y de mí, bella Lilith.



Rompí los puentes por saltar sobre la sábana
Algunas veces un tanto perdido
Sentado allí, jugando con mi lengua
En las promesas que hice para ti,
Gloriosa tú de noche, bella y dulce Lilith.

Espere por semanas en el tráfico de las venas,
Entre las bacterias y los sueños etéreos en verano sin fin
Si, espere por ti dentro de la médula
Mordiendo los cachitos de pena que caían por allí
Lentamente sobre tu cuello, bella Lilith.

Cualquiera pudiera tenerte por solo pedirlo
Pero dormí fuera de tu puerta
Solo para pedirte
Que te olvidaras de mí.

Treinta y seis caballos blancos y pérfidos
Finalmente frente a los quicios de la tormenta
Rompiste la ventana para entrar, no seas deshonesta
Sé que cavaste una tumba para mí,
Pero está bien, ella ya no es mi amante, dulce Lilith.

No hay cielo para aquellos que lloran sobre sus pies
No laves los míos que no te le pedí
Ni por error u omisión podrás salir.

Tuve fiebre en mis bolsillos
De la mano a tu boca y de vuelta a ti
Si, te lleve en brazos a la luna
Corte flores de entre las piernas,
Viste que mi nombre está equivocado;
Las palabras que entre dientes, dulce Lilith.

Visite la prisión para  quejarme un tiempo
Quizás mate ese hombre dentro de tu compañía
Y si, sabía que estaba mintiéndote
De las ruinas que tanto probé de ti,
Venerando en veneno, fluido de los eternos labios;
No dudes que regresare, bella Lilith.

Lentitud

Aviva / Amamak Photography


El agua subió hasta la altura de los dedos
en medio del ángel negro que se mecía en la mesa,
olor a gasolina y el vidrio reflejando las pieles carmesí;
amantes recorriéndose por la puerta
en los días espesos como la sangre
no es mucho que pedir cuando no hay que perder.

Saltos por la orilla de la alfombra
en Turquía junto a los mares muertos,
se quebraron las piernas
de tanto andar por allí;
mujeres que se repitieron
al compás del metrónomo
hubo quienes estaban empezando

cuando quizás era hora de terminar.

Huracán

Desnudo / Germán Gedovius


Llegue a lo más crispado de tu montaña
en la tormenta bajo tierra 
tuve el descaro de comer del fruto
antes de ser bendito
y también robe lo que era de la ciudad;
llegue a lo más profundo
que se podía llegar,
y tuve el coraje no regresar
una y otra vez
y tuve el coraje de no querer terminar
hasta que el huracán fuera brisa
y la brisa gemido.

SJ#90: Doce y Quince

Coco Rocha.


Polvo debajo de los pies
Y humo en los ojos,
Del cielo: solo estrellas,
Fui el hombre de la cuarta mujer,
Lengua negra y ojos rojos,
Tome sus manos y robe sus piernas
Y justo ahora
Algunos juicios,
Fui el hombre de la cuarta mujer:
Cada día y setenta años
Son los precios de los necios,
Tome mi cabeza y la puse en sus senos
Solo un momento para poder respirar.

Polvo debajo de los meses,
Tome los nombres
Pero no las direcciones;
Justo ahora
Fuera de la tierra
Y el respeto en los labios,
Fui el cuarto hombre de la cuarta mujer;
Se ajustó el tiempo y se hicieron los tratos,
Como si después de todo
Estuviera con los aquellos,
Tome mi cabeza y rece lo que sabía

Solo un momento para poder respirar.

SJ#19: Circunferencia




Dijeron que cada hombre encuentra su camino
Y que en él el malvado ronda,
Escuche mi reflejo reírse
Y algún lugar llenarse de agua;
Vi a mi niño encerrarse
De todos los gritos,
Quizás algún día
En algún momento
Sería de mañana.

Dicen que no hay porque de la multitud,
La mano es firme y el hueso duro,
Todos esos años en las lágrimas
Y llame a mi único amigo;
Vi a su cuerpo marcharse
Un día soleado de diciembre
Quizás algún día
En algún momento
Yo estaría con él.

Dicen que cualquier persona necesita protección
De la lluvia y del lodo,
El agua subió hasta la médula
Y del agua venimos,
Vi a mi mujer hacerse nube
A las siete de la noche,
Quizás algún día
En algún momento
Ella volvería por mí.




Canción de Protesta #12

A través del camino
Y de los salones vacíos,
Las palabras y los ecos de los aplausos
Que se fueron, que han sido, que son.

Cercana al río
Por los metales fríos de la trompeta,
Cómo sin cuidado
Están los tímpanos rotos
Que tan solo fueron, fuesen y son.

Bajo el brazo de la nube
Y del agua que sube,
Apretado el corazón entre tanta costilla
Y los pulmones huecos,
Tan caídos y débiles.

Llegaron tres días de oscuridad
Cuando la ceguera invadió
Junto con la enfermedad,
Como si se llevara lo que habían traído los misioneros,
Como si ajustaran cuentas.

Se traiciono al camino mismo
Jurando venganza
A los hombres que libertad dieron
Y qué ahora habían sido,
Que fueron y son.



SJ #12: Alejandra's 12 Bar Blues 1 & 2



Alejandra #14 Versión I

Salí de casa atado a una silla y allí anduve por las calles amargas,
Fui culpable y también la victima
Mire hacia la nada,
Espere poco del cielo,
Mire una mujer hermosa
Dando la vuelta
Me marche de la ciudad
Con solo dos manos.

Baile 7 horas con la muerte,
Tuvo piedad de cada uno de mis tropiezos,
Me amenazaron en la madrugada pero eso no me sorprendió,
Mátenme ahora que seguramente regresare,
Una vez fui un buitre, el ruiseñor,
Pero me marche de la ciudad
Con solo dos manos.

Olvide cual era mi dirección,
Cualquier camino lleva al mismo sitio,
Cambie mis ojos por el silencio de la carretera,
Cuatrocientos hombres no son suficientes,
Dormí a las orillas del río
Y de la avenida,
Me marche de la ciudad
Con solo dos manos.

Fui por la calle buscando el lugar,
Mujeres y aves volando por las alambradas,
Tuve cuidado
De mirar hacia el suelo,
Allí estaban las monedas y el paraíso en migajas,
Pero eso son minucias para la mujer que de su amante solo busca el calor,
Me marche de la ciudad
Con solo dos manos.

Me hundí en los tragos y desaparecí,
Seguí la música que salía de las alcantarillas,
Conozco los rostros y los precios,
Estuve por allí
Celebrando la miseria,
Pero hoy estoy arriba
Siendo el peatón,
Me marche de la ciudad
Con solo dos manos.

Confié en la noche y los zapatos de tacón,
Me llevo a su puerta y allí me dejo,
Ella toco la puerta desde adentro,
Sonrió, cómo pude quizás saber,
Todo estaba bien
Hasta que me enamore de ti,
Me marche de la ciudad
Con solo dos manos.

Estuve en llamas por casi diez cuadras
La lengua arrastre por la mansa piel,
Pero me fui, me fui y no volveré,
Tome mi camino
Quizás para caer,
Pero por una vez vida mía
Estas del lado contrario,
Que Alejandra se marchó de la ciudad detrás de,
Con solo dos manos y siete monedas.








Alejandra #14 Versión II

Alejandra, cobijaste las palabras con tu dulce acento del oeste,
Te vi llegar, cielo, desde el amanecer hasta Neptuno,
Pude sentir que algo cambio
Justo antes de que el día quebrara.

Buscaste en el suelo por los pies que se escapaban,
Adolecí de la cabeza y juraste que sería la última vez;
Pude sentir que algo cambio
Y justo antes algo se había quebrado.

Hablaste de romance, de lo blanco de tus dientes,
Brillaste junto al atardecer,
Estas hecha de primavera;
Pude sentir que algo cambio
Justa antes de que el día se quebrara.

Hace tiempo tuve a la mujer de mis sueños
Pero yo no era lo que ella soñó;
Los sueños no han sido buenos para mí,
Mentirosos como aquel viejo amor.

De hierro son tus huesos y sonrojadas tus mejillas,
Debí seguir la noche, desear que nunca terminara;
Pude sentir que algo cambio
Justo antes de la luna se quebrara.

Me convertí de lunes en viernes,
Fui de té de la tarde a cafeína en la madrugada,
Alguna vez alguien me dijo
Que terminaría con la lengua en la tierra.

Cualquiera, dulce Alejandra, tiene montones de dinero y bellas joyas,
Cualquiera tiene lo que quiere pero pocos saben que es lo que necesitan,
Pude sentir que algo cambio
Justo antes de que la tarde se nos quebrara a los dos.

SJ#8: Bahía del Diamante Negro



Zapatos que se prolongan en ecos a través de la arenisca blanca;
Cariño; son las tres de la mañana 
y hay ruidos del piso de abajo, y de la pieza que se acomoda,
Mire a la segunda ventana que da a la primera puerta,
A veces se vuelve niebla, a veces es la ternura que emerge
Y se deja desdeñar.

Te vi salir con el hombre que, sí, lleva la cofia del otro hombre a quien solías amar,
Trate de ser discreto, pero mi tristeza es la de una persona dormida,
Cómo pudiste hacer aquella afirmación?
Quizás estabas abandonada,
Quizás buscabas de nuevo regresar.

Por seis años
Has estado de pie ante las influencias y las infamias,
Pero eso no se te hace fuerte
Quizás astuta,
Sabes que tienes suerte que gastar.

Si, fuiste por la autopista presumiendo tu eterno amor,
Proferiste proclamas a través del viento para que se pudieran escuchar;
Pero cariño solo ellos saben,
Habremos 400 del otro lado que tienen algo que contar.

Tranquila lo besaste, ante las cámaras que pudieran saber,
Escribiste invitaciones y mencionaste injurias acerca de él,
Cariño eres una farsante, eres tu propia jaula;
Sabes que se ha terminado el tiempo

Como para poder esperar.

SJ#5: El Otro

Amamak!


El día se ha quebrado
Justo cuando parto hacia el este,
Dije que regresaría:
Cuando las cuentas estuvieran pagadas;
Hui en la tarde de las flores
Con el olor de Adeline Virginia en mis tristezas,
Pude sentir el viento afilarse
Y cortar las cadenas del Señor.

Gaste miles de horas
Pensando en los ojos de mi mujer,
Ella se fugó un martes
Y ahora somos extraños;
Supuse que sus modos eran huraños
Como los de una dama de su razón;
Pude sentir a la noche alargarse
Y fingir que la luz se mantenía apagada.

Quise ser Max Ernst
De color rojo yéndose al morado,
Estuve ciego 700 años
Y olvide porque salí de casa,
Me adopto el acento sureño
Y olvide porque de la celebración,
Pude sentir a los años alejarse
Con sus ruidos y canciones baratas.

Trabaje a las afueras de Juárez
Para llamarme Arthur Rimbaud,
Pero ese no es mi nombre
Yo soy el otro, quizás uno más;
Sus armas son las mías
En las tierras de la arena y la muerte;
Debí saberle antes de comenzar el incendio;
Pude sentir al barco ebrio partir
En la neblina de la mente y el sopor.

Fui hijo de Audrey Herpburn
Y del bastardo de William H. Booney,
Ellos me dieron palabras y las pusieron en mis labios;
Cualquiera sabe que tengo el dinero
Y la sangre inflamada,
Cualquiera sabe cuál es mi rostro;
Pude sentir a mi madre morir
Cuando la marea atrevida subió.

SJ#4: Ópalo.



Estoy hecho de viento y de arena,
Soy la corriente que va hacia el oeste,
La tormenta que el fuego aviva,
Y esta tierra es mía
En la sangre y la voz.
                                      
Fui el trueno en los vendavales,
Cubrí de luz los sitios lúgubres,
Cubrí de alma, el corazón muerto,
Soy el joven y el viejo
Dentro del huracán.

Escuche a las mujeres reír en primavera,
Sus lindos vestidos que se recogían,
Sus nombres dulces como pequeñas aves,
Las plumas de sus cabellos
Y sus cabellos como rubíes.

Olí al rio hacerse pantano,
Nenúfares flotando por cada 5 lotos,
Flores y piedades en las palabras del Señor,
Pero el Señor está durmiendo
Con los pies en la cabecera.

Escribí una carta con una sola palabra,
Amigo mío, recíbela en invierno,
Que esta vez seré tu ángel
Y no al revés,
Llévame en tu mente
Que te iré a visitar.

Mi mujer es francesa
Y castaña como española,
Sus pies son hermosos
Y sus ojos cafés,
Ella es la furia
Y el momento de paz,
Excepto en otoño
Que es la tempestad.

El tosido del anciano
Y el eco en sus costillas,
El polvo de sus ojos
Y sus manos destruidas,
Mi padre y su espalda
Encorvada y cansada,
Es el atalaya de mis preguntas
Y la respuesta en un solo mirar.

Piedra negra y brillante
Colgando de la pared,
Jesucristo
Y su madre también,
Muertos en el oriente
Y enfermos en el norte,
Judas son aquellos
Que han dejado morir
A cualquiera, sin piedad.

Ahora me voy de casa
A perderme en la carretera,
Confusión y fiebre
Que no puedo decir,
Las palabras en mi cabeza
Y los años en mis manos,
Desee no tener signo
Y quizás perdón.

SJ#4: Anna



En febrero, florecieron todos los jardines de tu calle,
Y mientras los mirabas pudiste suspirar;
Allí estabas, junto a él y todas sus creaciones;
Porque llorabas sin siquiera adolecer?

Ahora el viento siembra las parvadas de aves que salen hacia el oeste,
Huele a lozana ternura en tu piel,
De durazno y todo fruto infantil
Que se regocija en tus cabellos;
Porque estabas allí sin saber?

Los policías que estaban metidos en tu bolsillo salieron una madrugada,
Tocaron a la puerta
Y murieron de pena,
Estabas enferma
Y quizás un tanto malgastada;
Como ellos acaso podrían perder?

Visitaste a tu padre una tarde
Él demando el cariño que nunca pudo tener,
Pero huiste
Y te metiste en la cama con tu amante;
Dime, porque no vienes a verme, como ayer?

Vienen los días de octubre y su luna como una naranja
Esperaste allí sentada por todos los cumplidos,
Y ahora buscas los brazos
De esa mujer que no es tu madre:
Acaso estas ciega, Reina Madre, acaso has dejado de ver?

SJ#3: Mañana



Hermana mía, dime que he hecho y que has hecho tú?
Hoy soy el extraño de los muros,
Ayer reíamos y fingíamos cantar,
En el camino y el peligro
Fuimos olvidados.

Hermana mía, dime que soy un hermano para ti,
Y que las penas se han calmado,
Hace años pedí tu abandono
Hoy solo espero vivas por siempre.

Fuimos juntos
Por la vereda que da al río
Y justo allí
Aprendí que quiere decir.

Hermana mía, viniste a mi puerta una vez
Y la encontraste cerrada,
Hermana mía, en su tiempo yo fui a la tuya
Y de igual manera espere que estuviera abierta un mañana.








-Joce-

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