Archive for noviembre 2012

Tropismo




Manos en llamas
A las siete de la mañana,
Rueda linda piedra por el pecho;
Palabras que se volvieron nubes
Y plagiaron la levedad de los hombros,
Cuando el ejecutor miro a los ojos
Y tomo el autobús de las ocho,
Era quizás el juicio que se había perdido
Mientras los niños lloraban arrepentidos.

Zapatos llenos de tierra
Y los brazos cansados,
La espalda y los aguijones
Con los látigos,
Romántico hombre dejándose morir
En la fundación de su profundidad
Y quizás ese hombre es la sombra
De este otro que se traga su orgullo.

Mujeres de caras destrozadas
Y los puños en los muslos,
Los recuerdos de sus malos días
Son el misterio de su idiotez,
Encontraron los cuerpos en el campo
Cuando los chacales llenos estaban,
Y fui el recogedor de los huesos
De la juventud allí desperdiciada.

Dios mismo bajo una noche
Serio y muy triste,
Hablo con los vagabundos
Y con los ricos de la ciudad,
Bastardos, dijo con sus labios muertos
Y después se marcho para no volver,
Así fue como se dijo humillado
Con sus manos sobre su rostro.

Los fríos de invierno entraron por los pulmones
Y se arroparon en el estomago,
Déjame ser tu enemigo
Antes de saber de ti,
Mis días ahora son la confusión del viento
Que se arremolina en los callejones,
Déjame saber que soy más joven ahora
De lo que fui ayer.

Si, se seco el jardín a los veinte días
Cuando el sol se hizo de injurias y fastidios,
Pensamientos que se protegieron
Y rompieron el corazón de alguien más,
Estatuas de sal y llamaradas en los dedos
Cuando los instantes se volvieron en si
Y las horas fueron segundos,
Mientras los niños lloraban arrepentidos.











-Nouvelle Cano-

Búfalo




Como quince incendios
Detrás de ti,
A veces  esperando
En el fondo del vagón,
Escucha mi voz
En la penumbra de los labios,
Construí tu ataúd
Ayer a las cinco,
Vuela mi querida
Vuela mis a mis brazos,
En la noche
En que viví quince incendios.

Poemas sin palabras
En la ventana,
Estaban cantando
Los jolgorios del odio,
Tome por la fuerza
Los cables de la electricidad,
Mire por la espalda
Y alguien me llamó,
Hoy es mi día
Y te lo regale a ti,
Dijiste que tenías suficiente
Con los poemas sin palabras.

Damas de negro
Es lo sucio de la ciudad,
Destruí las calles
Les cambie el nombre,
Desastre y tempestad
El nombre de tu hombre,
Los vi amarse
Antes de jurarse muerte,
Te vi también
Jugando con los funerales,
Hoy no es demasiado
Para las damas de negro.

La luna se movió
Hacia el oeste,
Hicimos una mentira
Para ocultar a las piedras,
Te vi desaparecer
En los días de mayo,
Fui un buen ladrón
Del aire de tu estomago,
Allí vas cariño
Con tu gesto cansado,
Cerraste los puños
Cuando la luna se movió.

Descubrí el hilo negro
De la lengua torpe,
Debajo de las escaleras
Estaba la muerte,
Un día será el último para mí
Pero por ahora
Es quizás el primero,
Toma mis piernas
Y llévate mis cuerdas,
Quédate con las muelas
Cuando descubrí el hilo negro.

Tuve búfalos en la mente
Que aullaban de noche,
Trajeron cigarrillos
Cuando salieron del infierno,
Un, dos, tres,
Siete maneras de sufrir,
Tu piel morena
 Y tus ojos de asesina,
Encontré diversión
Cuando perdiste la cordura,
Te empecé a extrañar
Cuando tuve búfalos en la mente.











-Nouvelle Cano-

Ira




Viento filoso en las venas,
En las cenas de los reyes,
Y entre las palabras de los jueces
Que lloran.

Agua que sale del estomago
Y que se pretende amarillenta,
Quizás es el amor de los amantes prohibidos
Que velan.

Quizás fue la noche
O el gin,
Habla de dinero
No del futuro,
De lugares a donde ir;
Quizás fue el abrigo olvidado,
La amanecida
En el regreso
Cuando no hay lugares a donde ir.

Y el sentimiento de escape, huyendo,
Y después de cuatro años
No hay en donde ocultarse.

Un dulce sueño
Tomando las arterias y llevándose la tráquea,
Queda poco tiempo
Para ti y para mí,
Un dulce sueño
Tocando la campana,
Dejando
La ventana,
Buscando la alborada.









-Nouvelle Cano-

Aniquilador




La tierra se movió y las paredes cayeron
Sobre las ideas de ayer
Antes de empezar y después de terminar;
Se escucho al relámpago lamentarse
Quizás fue el otoño
Lo que quiso que se rompiera al caer.

Escuche el reloj
Abrí las ventanas
Y las hojas, las hojas y el viento,
Deje que se siguiera el rumor
Y después me iré
Antes del amanecer.

Explote el hígado
De un puñetazo
Me arrodillé
Inocentemente,
Antes de que se dieran cuenta
Que ya había terminado
Cuando ellos iban empezando.

Me devoraron y me dejaron
En los platos de porcelana,
En los platos de porcelana,
Me dijeron y me pretendieron
Justo ahora y quizás,
Justo ahora y quizás.







-Nouvelle Cano-

20 Millas, 60 Nudos





Salte del bote nudos detrás
De vuelta mi ángel, sea dulce conmigo;
El agua llego hasta los ojos
Y no había mucho que decir.

Amante mía, ven conmigo
Que no hay pasado ni futuro,
Déjame llenarte la cara con luz de luna
Que no hay fe que perder.

Salte de mi nube la noche anterior
Con el coraje de un toro enceguecido,
Me deslice por la montaña
Quizás solo para poder ver.

Quise saber el sabor de la sabiduría
Cuando se termino la quincena,
Estoy en noviembre
Y quizás morí en junio,
Cuando no hay mucho que perder
Ni nada que ganar,
Cuando es fácil vivir
Y difícil renunciar.










-Nouvelle Cano-

Alambre




se dijo que los negocios eran
únicamente los
mecanismos de destrucción


se dijo que no habría daño si
cada quien miraba
hacia el lado contrario en la acera


y una vez se dijo que justo antes
no había habido nada
y que no habrá nada después


pero el tiempo hablo
y nos sentencio
y cada quien tomo su camino
mientras nos reíamos de los demás.



contaste historias acerca
de cuanto amor sentías por él
y sabes que habías mentido


pero ahora estás segura
que es de hierro la baranda
de la que te agarras

a veces río
de vergüenza
algunas otras
solo de tristeza


y la noche nos comió
y nos devolvió
pero el tiempo se volvió piedra
y rompió tu cabeza
cuando escogiste estar de rodillas
ante la humana tempestad.

sí, he visto que caminas muy segura de ti
pero dime que se siente estar allí
sin tener nada en las manos.


se dijo que no habría lamentaciones
cuando los juicios
cayeran sobre las complacencias

dices que eres su madre
que no lo abandonaras y
si creo que no lo harás


se dijo que las cosas eran así
pero no sabes cuan idiotas podemos ser
así que te dejare pasar
y me iré detrás;
será cuando se sabrá quien caerá
y quien será que escupirá
en la cara, en lo que se podrá.










-Nouvelle Cano-

Quebrantahuesos




El río susurro en mi oído: coplas interminables acerca de su nombre, sonidos monoaurales de línea telefónica, en los alambres en donde las aves descansan y entienden, el tiempo es como el viento: que así como llega se ha ido, he visto sus brazos rodearme y ahogarme en su corriente salvaje; mire hacia el lado contrario de los momentos, y delante no había más camino, extraño de las tierras altas y crespas, tan lleno de agua dulce en la boca.

Llegue al pantano que olía a hidrocarburo procesado, pedazos de metal en la espalda en los lugares equivocados, bienvenido al siglo veintiuno de los credos fluyentes, estas ahora en casa abre tus alas, pero no pude salir de él, me negaba a revelar mis secretos, entonces el recordó mis pensamientos de aquel nombre escuchado y me dejo seguir la corriente, tendrás problemas el día de mañana, deja de besar el frio de tu ventana, pero se equivocaba y malinterpretaba; ya he hablado suficiente de mis asuntos como para no haber escuchado los suyos.

Me senté a la orilla en la fábrica de automóviles, y jugué con una vara a dibujar parpados cerrados, él se detuvo unos minutos, y me conto los más alocados sueños, toma esta son tus piezas, y el tablero esta puesto; dime amigo mío cual será tu apuesta, que soy viejo y tengo más que perder, pero me aleje decepcionado, no estaba allí para el azar, llame a mis abogados en la capital, bajo el cielo gris de nubarrones tristes.

Ellos llegaron rápidamente, con sus zapatos de tacón de madera, firme contratos sin detenerme que ahora mi nombre es una broma, aquel viejo esta allá, está contando sus monedas, las quiero todas para mi, y quizás así ponernos a mano, miren dentro de su boca, es la única manera en que les dirá la verdad; pero ellos dijeron que el misterio, de lo que aún está ausente, no podría llenarse con palabras, ni con números desconocidos para mí.










-Musa Missoni-

Seis Letras




Vi a sus pasos ligeros como los de un felino silencioso a media noche entrar en la mente de quien distraído estaba, hablo acerca de los humores que se corren cuando las mañanas se han vuelto de piedra y no hay nada más que las haga girar, llevaba en su regazo un enorme saco y un pedazo de un libro francés; si, tenia los bellos ojos brillantes que zurcían el viento al cerrase, los labios rojos y ese maquillaje que le dejaría en la miseria, y después se sintió asustada por haber escuchado, que todo aquello se trataba de la cresta, de la punta de lo que aún faltaba descender.

Se tardo quince minutos frente al espejo mirándose el cabello, moviéndolo de un para allá para acá, pensó que era una ventana en la que tenía que repasar las palabras y todo lo que se supone tenía que hacer, sintió pena por lo profundo de su tristeza, estuvo allí balbuceando débiles metáforas acerca de cuan fuerte es su amor, fue la primera vez que sentía a la médula volviéndose carbón, el estomago hecho vueltas en huracanes de vergüenza y cinismo, pero ella; salió por la puerta dispuesta a darlo todo por seis letras.

Pude verla despedirse de todas las leyes que ella misma había puesto para las calles en donde pasea los sábados, con cincuenta nombres diferentes bautizadas cada fecha en que se le caía la piel, seguramente estaba buscando por el diablo para volver a apostar, pequeños favores que se motivaban por la pereza del agua de las alcantarillas, los autobuses que se escabullen tras las esquinas, y las puertas que se caen al ser tocadas por la mano delicada, y las promesas de que todo será mejor, y la respuesta que se encarcelaba detrás del paladar.

Y allí estuvo de pie, muy dignamente, con su vestido de círculos esperando por el automóvil de su hombre, a las diez de la noche, pensando en que poco se había entendido para afuera cuando se hablaba de dientes para adentro, y las personas estaban ahogándose en los océanos por seguir la corriente, mientras que los santos milagros se vuelven realidades cuando se tiene fe, y que el humo del destino puede ser niebla que se vuelve rocío, y que uno no se equivoca más bien se toman diferentes caminos, y que al releer los cuentos se percibirán diferente, pero ella sabe que el final siempre es el mismo, pero allí estaba: con sus arcas vacías sin nada que perder.

Las venas del cuello se inflamaron como pistilos en primavera, ella probablemente no podía creer que daba vueltas con sus manos en las rodillas, necesariamente y profundamente los órganos estallarían, y las respiraciones eran rápidas, y ella seguía en la mente del distraído volviéndose un huracán, mirando por las pestañas encendidas de tanta ira, amante desesperado por qué todo eso no eran más que por las seis letras que sabía muy bien.



Para una mayor comprensión:

Leasé también LunasaMetiéndose en el Agua





-Musa Missoni-

Marea




Escucha despacio, escucha cariño los temores,
Han estado allí por catorce años,
Detente en la puerta y déjales alborotarte el cabello,
Déjalos arrancarte la piel del pecho y de la espalda,
Dijiste que te mentía, que era siempre cruel,
Como si no fuese el primero que lo hace;
Escucha despacio, escúchame cariño,
A veces eres más divertida de lo que crees.

Tomaste las decisiones en noviembre
Pensando en el calor de mayo,
Las luces no van en buenos colores,
Los sabores deben de ser distintos;
Saliste por la ventana hacia la alambrada de púas,
Y sonreíste como idiota al caerte,
Tomaste las decisiones en noviembre
Y el otoño se volvió invierno de golpe.

Visitaste el infierno el miércoles, amada mía,
Dejaste recados pegados en la pared,
La única cosa que quedo después del huracán
Fue la voz del santo de tu corazón,
Él se había estado desesperando
En convertirse en los ojos de cervatillo que habías tenido una vez,
Visitaste el infierno el miércoles, amada mía,
Eres mi mujer, la más triste de todas.

Es día de los marineros en la playa
Y están buscando las monedas en las olas,
Estamos a miles de millas de ellos
No es exactamente en donde querías estar,
Me levante esta mañana pensando en abandonarte
Pero aquel pirata hijo de puta se llevo lo único que podía tener,
Es día de los marineros en la playa
Y el buque arde en llamas, como nuestro hotel.

Escucha despacio, escucha cariño los ardores,
Han estado allí por catorce años,
Detente en la puerta y déjales tomarte por sorpresa,
Déjalos aliviarte los ojos de tanto llanto irremediable,
Dijiste que era débil, la mitad de hombre que era aquel,
Como si no fuese la primera vez que lo haces;
Escucha despacio, escúchame cariño,
A veces eres más divertida de lo que crees.








-Nouvelle Cano-

Gloaming (Outtake #34)




Quizás fui tu segundo hombre,
Pero también fui tu tercer hijo;
Escuche a tus manos resbalarse
De la taza de café vacía,
Justo ahora he matado a una persona
Por tu cabello que es hipocresía.

Si, sabes que no me marchare cariño,
Toma el bus de las siete de tarde;
Te seguiré
Aun cuando sabes que aquello nunca acabe,
Déjame decirte cuanto tiempo has estado equivocada
Cuando tu vientre se encuentre un poco más estable.

Leí tu carta anoche
Acerca de cuanto me querías lejos,
No te creí nada mentirosa,
Hija de Judas, traidora irremediable,
Extraña en habitaciones de hotel
Como si jamás te hubiera dicho mi nombre.

Si, sabes que se acerca la primavera cariño,
Con todas sus flores en todas partes,
Escúchame bien
También acabare por matarte,
Así que solo atiende a lo que sucede en las noches
Que después quizás no puedas ni mirarte.

Quizás fui tu segundo hombre,
Pero también fui tu buena suerte;
Escuche a tus ojos quebrarse
Cuando él volvió a fallarte,
Justo ahora he salido de la cárcel
Para llevarme lo que te cansaste de evitarte.













-Nouvelle Cano-

Murmullo




El mantel se ensucio en la cena
En los cielos de la madrugada,
Espere por las aguas de marzo
Pero se marcharon en diciembre,
Cada día es como el primero
Y desde entonces que terminó,
Tengo miedo de ver en el espejo
Y no ver a alguien,
Quise tener el paraíso
Siendo un pecador.

Estuve en la calle Bolívar
Con el gesto triste y cansado,
Viví como se suponía
Y supe lo que tenía que saber,
Rompí mi espalda contra el suelo
Y ahora me arrastro por allí,
Estuve en los valles eternos
Pero aquello jamás me sorprendió.

Las personas caminan
Sobre sus mismos pasos,
La dificultad de los tiempos
Es pretexto para sentarse,
Cuando pensé que lo había perdido todo
Descubrí que aun quedaba un poco más,
Fui a las alcantarillas a pintar los muros
Y trate de ser lo más discreto con el color.

Fui con la corriente
Y sus tiernas melodías,
Me dijeron que todo estaría mejor
Aún sin que ellos lo supieran,
Estuve bailando con una extraña;
Esta extraña fue lo que se supone jamás haría,
Éramos los buenos muchachos
Que estaban tomando el tiempo perdido de alguien más.

Dios me visito una noche
Y me invito un trago,
Cerré mis ojos y llore
Por las promesas que tenia para mi,
Las calles son de los auténticos
No hay porque quejarse si después de todo tu naciste allí,
Él me disparo el tercer día;
Cuando quise tener el paraíso
Siendo un pecador.

El aire se volvió filoso
A la altura de las nubes,
Me pidieron que me ajustara al ritmo del molino
Que me golpeaba en la cara,
Dime tú, amigo mío,
Cuanto se ha dicho a través del vino,
En las espaldas la conquista de lo prohibido,
Escúchame crujir los dientes
En la tempestad, en las inundaciones.

Estuve en la avenida 608
Caminando a las tres de la tarde,
Busque por el polvo del suelo
Que dejaron los zapatos de mi amante,
Ella se marcho en junio
Y seguramente se perdió en un martes,
Ella se llevo la carne del rostro
Y los brazos para remar en la noche.

Lentamente se apago la vela
Cuando paso el tren,
Su silbido fue el edén
Del sordo que escuchaba por primera vez,
Las vías se extienden hasta el horizonte
Más allá del amanecer,
Le siguieron toda la vida
Antes de darse cuenta que aquello termino.

Tuve la fuerza de un río
Y el ímpetu de una montaña,
Tuve al mundo en la palma de mi mano
Antes de dejarlo caer,
Tuve esa mirada que mataba,
Fui el asesino de lo que se rumoraba,
Tire todo por la borda
Antes de volverme un volcán.

Dormí en las calles
Sin poder soñar,
Cerré mis ojos por meses
Antes de que pudiera aprender a ver,
Aprendí trucos de los pordioseros,
Pero no soy uno de ellos, no madre mía, no más por favor,
Tengo los nombres pero no las direcciones,
Cuando quise tener el paraíso
Siendo un pecador.







-Nouvelle Cano-

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