Archive for octubre 2012

Boca de Algodón




Culpable fue la noche en que tu madre te abandono
Con los deseos de encontrar un hogar,
Tuviste que caminar con el diablo
Detrás de tus pasos, muy cercano,
Recogiste a ese hombre, que te dejo con la espalda rota,
Si, culpable fue la noche
Y todos sus tratos turbios.

Tuviste el coraje de escuchar la tempestad
A las afueras de la habitación,
Rogaste en vano que se marchara
Y solo de acero te volvió el corazón,
Y tuviste que desearle muerte
A tu propio nombre y a tu sangre,
Y después lloraste por años
Antes de que pudieras regresar a mí.

Por la calle escuchaste a la pobre violinista
Que pedía dinero por amor;
Le diste tu mano
Y la boca para que pudiera seguir gritando,
Ella se quedo inmóvil
Con el abrigo que era de su padre;
Ella ahora es una sombra
En las visiones de un malgastado dolor.









-Nouvelle Cano-

Torrente




Escuche, a las calles muertas haciéndose las interesadas,
Camine, por donde me dijeron que nunca fuera;
Pude saber que se había estado rumorando en los callejones
Cuando se supone nadie escucha.

Alguna vez, has dicho una mentira entre las sábanas?
O quizás, has hecho sufrir a las hienas de la pradera?
Tus palabras de niña, en busca del premio
Pueden dejarte callada.

Es una fiebre,
De nausea y aislamiento;
Esta manera de mirar
Es un tanto descuidada.

Escuche a los amantes entrar por la ventana,
Y también escuche, a las siluetas a mis espaldas;
Ellos dijeron que debería marcharme y dejarme hablando
Con la sombra de los juicios.

Diecisiete días
De escuchar el reloj caminar,
Catorce semanas
De lo que no interesa.

A veces, el silencio puede ser como un relámpago,
A veces, robo las palabras de quien se acerca;
Estabas allí con tu alma de fuego
Y tus blandas piernas.

Quizás fue en mayo
Cuando empecé a extrañarte,
Colgado de la ventana
En los torrentes de aire.

Dieciocho días, casi terminados
Y ni un solo aviso
Sobre el pago de la renta.














-Nouvelle Cano-

Kinesis




El ruin celador fue olvidado
En la puerta de custodia,
Ezequiel corrió por el prado
Para caerse en una cuenca;
Él pidió ayuda
Por trece noches;
Pero el celador estaba cegado
Por el arsénico en su agua.

La temporada de lluvias
Estaba a punto de comenzar, en todo el campo,
Y la cuenca era profunda
Y demasiado malvada con el extraño,
Ezequiel grito
Desde el fondo de su pena,
El celador abrió la puerta
Y se percato de la ausencia.

Se detuvo a la orilla
Del pozo con el joven herido,
Comenzó a llover esa tarde
Y el agua subió de golpe,
El celador estaba sin hacer nada
Impresionado,
Ezequiel siguió rogando
Por el escape de su dolor.

El celador se quedo callado
Y un relámpago cayo,
Dejo que el joven muriera
A su sano juicio,
Estaba allí pensando
En su sistema nervioso,
La justicia era ahora
Lo que tenía en mente,
Y se ahogo con sus lágrimas
Antes de que dejara de llover.











-Nouvelle Cano-

Vanguardismo




Se había escuchado de una tormenta
Que acabaría con los tejados,
Existió mucha tensión
Entre los labios;
Ellos llegaron a tomar lo que quisieron
Dominados por el vino,
Dibujaron una línea
Entre el lenguaje y el olvido.

Mucha excitación
En las habitaciones,
El olor a tabaco
Salía por las ropas,
No dejaron que se despidieran
Antes de verlos partir,
Ellos quisieron que así fuera
La distancia entre los ojos.

Alrededor de la mentira
La damisela se rindió,
Ella estaba allí
De rodillas y acabada,
Ellos le tomaron por la espalda
Y los pies,
Le ataron a un árbol
Y la mataron a pedradas.















-Nouvelle Cano-

Posmodernismo




Soñé y viví toda una eternidad
En los túneles y laberintos que se hicieron para mi,
Les dije a mis hijos
Que envenenaran el agua,
Camine por los campos de algodón
Y después por los ayuntamientos,
Las manos me sangraban
De las espinas secas;
Me limpie, sangre y volví a limpiar
Fuertemente, pero la voz se me fue,
Me dirigí a ver a la Reina
Para hacerle un cumplido,
Pero ella estaba interesada en las joyas de sus manos,
Así que le aplaudí y me marche
De regreso a mi camino.

Y allí soñé con los días de Abril,
Con la magia de las flores en el cabello,
Y quise estar con mi mujer
Para abrazarla y volverle a saber,
Pero me desperté, en el frío y la penumbra,
La niebla se puso en mis ojos,
Cubrió mi boca
Y no me dejo gritar.









-Nouvelle Cano-

Tiempo Perdido




Desperté temprano una mañana
Y escape por la ventana,
Conocí a una dulce mujer
En la esquina del amante prohibido,
Le tome de la mano
Y le pedí un poco de tiempo,
Ella se tiro al suelo
Y apago su voz.

Después corrí hacia la otra esquina
Para llevarle aire,
Ella se estaba durmiendo
Sobre sus brazos,
Lamió el asfalto
Y después tosió;
Ella estaba mintiendo
Y voló al primer aleteo.

Justo llego la tarde
Con un calor intenso,
Yo le grite a esa tierna mujer
Que volviera por lo que me debía,
Ella se hizo la sorda
Por cuatro horas,
Ahora está bajo mi brazo
Con su cuello tibio olor a miel.















-Nouvelle Cano-

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