Archive for agosto 2012

Ejecutor




Ven, siéntate aquí, que los juicios caen
En donde menos deberían,
Y ella me siguió,
Con la espalda encorvada y los brazos rotos,
A los espacios del tiempo, de los relojes de arena,
Y allí
Pude ver su cabello cayendo sobre los hombros delicados
Que tanto han de tener,
Pero ella dijo que quizás sería
Lo que después de todo tenía que merecer.

Yo, un tanto asustado
Arrime mi vaso lleno de aire,
Y ella se aseguro que la calle
Estuviera solitaria para poder beber
Del mismo viento
Que salía de los pulmones infectados  de tanta angustia,
Y justo allí el mundo se termino
Cayéndose sobre el océano,
Y elegantemente le ofrecí mis últimas palabras
Antes de perderla en la oscuridad de sus ojos.

Tú, después de la tormenta
Seguirás detrás de las cortinas,
Cuando los vendavales arrecien;
Pero yo estaré debajo de la cama
Con el polvo de los años
Entrando en la boca,
Y después ella se echo a llorar de tanto hablar,
Y cubrió sus labios
Para dejar de saber.

Su té de limón,
Se había convertido en sal, en sulfuro y ácido,
Y después, continúo:
No cariño, bestia danzante,
No puedes ayudarme los cielos son negros,
De gatos aullantes y vejaciones inmorales,
Y le dije que recogiera su pañuelo de la intemperie
Y cubrí su rostro con mi saco
Y llore junto a ella durante cuatro días.

Cuando los jueves se hicieron domingos,
En las horas en que los zapatos aprietan
Y los perros se acuestan,
Le deje allí sentada por un rato
Mientras salía por un cigarrillo,
Pero no regrese, ninguno de aquellos,
Porque mientras pregunte por su suerte
Ella no lo hizo por la mía.






-Nouvelle Cano-

Ella Debería Saber




Ella es como las escaleras
Que se acercan a los sótanos,
En la oscuridad de los pasos
Cuando nadie sabe nada;
Los caminos siempre son los mismos
Llevando siempre a la misma parte,
Ella los conoce todos
Antes de dar vuelta en la esquina.

En las estaciones del subterráneo
Y en las bancas de los parques
Han estado sus palabras
Como muros invisibles,
Nada que sea del pasado
Es lo suficiente,
Porque ella es un fracaso entero,
Es el éxito del perdedor.

Los relojes de manecillas cortas,
De los tiempos lentos,
De las velas de cebo y hueso
De las madrugadas de vino,
Ella estuvo en la ventana
Aullando como ninguna otra sombra,
Ella es la madre de la noche,
Es la jueza de lo que no se puede decir.

Los juegos de los villanos
Son iguales a los santos,
La precisión de la perfección
Es solo el pretexto para equivocarse,
El viento entro por sus mejillas
Cuando estaba lloviendo,
Ella suspiro profundamente
Como si el aire nunca fuera a salir.















-Nouvelle Cano-

Salvaje Gloria




Como una jauría de perros
Alrededor del cuerpo del cobrador muerto,
Los días son profundos
Como pozos destinados a secarse,
Las aves caminan
Por las alambradas
Cerca de los ataúdes
Y de las flores llenas de abejas,
Volar lejos mirlo mío, vuela a tu alambre de púas,
A la corriente eléctrica,
Que en la noche
Atrae a los perros.

Como sonidos que se vuelven eco,
Repetiste los juegos
De tu madre abandonada,
Diste vuelta en la esquina
Y contrataste el amor,
La fuerza y el valor,
Pero los callejones
No son avenidas,
Mañana es sábado
Y los tacones se sirven de timidez,
Lentamente vas por allí
Haciendo eco con los pies.

Como perlas en delicado cuello,
Colgaron las miradas de los jueces
Cuando te nombraron de esta ciudad,
Las calles están vacías
Y no hay muchos visitantes,
El aire es pesado y demasiado grande para la nariz,
No porque las cosas brillen
Significa que valgan la pena,
He visto tus manos
Llenas de suaves anillos,
Que tus dedos huesudos y cortos
No son elegantes como el cuello.

Como movimientos de sismo,
Los ojos negros se movieron,
Dentro de los amores inocuos
Como en días de guerra,
Seguiste los momentos
De defensa terminada,
Pero no contaste
Con lo frío del suelo,
Ahora que estas por allí
Deberías buscar una colilla
De cigarrillo,
Porque el techo se acerca
En sismos que no se sienten.

Como mangos en el árbol,
Se arremolinaron las moscas
En las mejillas rosadas
Por tanto tiempo,
La araña de los días
De relojes de arena,
No tienen respuestas
Que se puedan saber,
Secretos en la mesa
Debajo del mantel,
Los corazones rotos
Como mangos en el árbol.

Como el lado oscuro de la luna,
Profunda alegría
En las tristezas del optimista,
Tres, cuatro o cinco monedas
Para el amor muerto
Y los dolores de espalda,
He visto a los buitres
A los amantes esconderse,
He tenido los cuervos en el hombro
En el lado oscuro de la luna.









-Nouvelle Cano-

Insomnio #1




Hace demasiado calor aquí
Supuso el demonio para sí,
Ha escapado entre tanta desesperación
A mirarse en el espejo,
El salvaje hombre que vive de sus pesadillas
Ha logrado convertirse en inmortal,
Ella tomo todo su amor
Él se convirtió en la roca.

Poco se sabe sobre lo emocionante
Que resulta ser lo que se conversa,
Solo momentos de pasión
En movimientos espasmódicos de eterna sumisión,
Eres estúpida cariño
Con ese corazón,
El desmayo del ayuno
Es una simple ilusión.

Alrededor de mi atalaya
He visto como caíste,
Ese hombre que te dio todo aquello
Ahora se derrumba sobre ti,
Ese demonio implacable
Que vive dentro de tu mente,
Es ese sentimiento
De abandono perpetuo.






-Musa Missoni-

Desplazamiento




Soñé, ayer
Que estabas frente a mí,
Tan viva como alguna vez;
Me hiciste correr por los callejones
Entre tanta miseria,
Y allí estaba mi sombra del sol del mediodía
En el frio rezagado de la mañana,
Busque por los pequeños pendientes
Que perdiste un día antes,
Búscalos, encuéntralos,
Que algún día seremos reyes,
Con tu voz de bello cascabel,
Pero entonces llego el verdugo, buscándote,
Tire cumplidos y trate de ser amable
Pero él no me escucho
Y trajo sus pecados
Y pague sus penitencias
Por un largo tiempo.

Soñé, de ti,
Con la carne viva de los pies,
Sentí el calor del verano
Y bebí del agua del suelo,
Puramente muerta,
Y después abrí los ojos
Un tanto asustado y agitado,
Pero allí estaba yo
Con las manos sobre la cara,
Con los pendientes sobre el buró.






-Musa Missoni-

Detalles




El cielo que se desvestía lentamente sobre los diamantes resguardados en tus ojos,
Lentamente se volvió color negro como los días de hambre y furia,
Los traidores caminaron hacia la puerta;
Juraron lealtad a los pies de loto, al eterno amor;
Una tarde más antes de terminar,
Una noche en el subterráneo,
En los canales de riego.

Los vientos de las tormentas tropicales han llevado la arena al odio inyectado en sangre,
En plastas que se arrejuntan en las esquinas que no se pueden ver,
Los reinos obtusos que se construyeron en los pasillos y jardineras
Ahora se estremecen y derrumban sobre los zapatos,
Ataste mi cordón antes de irte,
Limpiaste el suelo antes de despedirte,
Hacia donde te llamó.

He escuchado al relámpago inmiscuirse en aquella oscura habitación,
Las promesas del tiempo volviéndose espacio, no siendo piedra que roer,
La presión de las arterias acercándose al derrame,
Pero aquel océano sabe a sequia, sabe a terrible sal,
Una tarde más para el siguiente camino,
Para todo aquello que se retuerce en el olvido,
En lo que no sucedió.








-Musa Missoni-

Las Despedidas


En estos días previos al inicio de semestre tuve la cabeza vacía. Y de repente, a sabiendas que tenía que levantarme a las 4:30 de la mañana? Noche? esas, a las 3.30 se me ocurrió una idea.

Los publico todos porque son breves.


Fragmentos y Outtakes.








#1

No cargues el suéter de lana
Que hoy
Hay buen sol.

Dibuja con tu lápiz blanco
En la oscuridad del cielo,
Cuando
Las cosas se vuelven lentas.

Siente el calor de las cobijas,
Respira y mírate
Los pies;
Suspira por él.

Y hoy no lleves
La sombrilla,
Quizás llueva
Pero disfruta del agua.

Escuchaste el reloj
Avanzar
Sesenta segundos sin detenerse,
Y ahogarse.

Así que no cargues el suéter de lana,
Que hoy hará el fresco,
Cuando la luna
Se te recuerde.




#2

Profundos océanos
Elevándose por las montañas,
La corriente
Es cálida debajo de allí,
Sueños de verano
Con olor a primavera.

Siguiendo a las gaviotas
Hacia el alba,
Los ojos
De quién miente,
Son como fantasmas
Que deambulan
Hasta el fin de la noche; en sus habitaciones.

Todos se han marchado
Hacia la mañana
Y quizás
Yo voy hacia atrás.

Fui abandonado
Bajo las sábanas,
Tragado por las penumbras
De la noche,
Y de las cosas
Que suceden
Cuando todos duermen.

Y escuche el decoro
Del cinismo propio y ajeno,
Pensé, solo pensé;
Toque las campanas de después
Y sonaron huecas,
Justo como antes
De ayer.




#3

Fui la tormenta que derrumbo las palapas,
La bestia que se acurruco en la pared,
Los días perdidos bajo los cielos de otoño,
Fui lo que no paso
Ni lo que se pensó,
Fui la respiración del moribundo
Deambulando a espaldas de Dios.

Fui la calle que se harto de los transeúntes,
El robo de las joyas de la corona del rey sin corona,
La vergüenza de los tiempos ante la modernidad,
Fui lo que se rumoro
Lo que se vació,
El desenfoque de la fotografía
Del paisaje que no se repetirá.

Quizás, solo quizás,
Un tal vez
Antes de que los días se acaben,
Quizás, solo quizás,
Un tal vez
Para detenerse.





#4

Astronauta
En el corredor de aquel sótano,
Desafortunado durante la presión.

Poca gravedad en el suelo,
Poca gravedad de los hechos,
Bajo el polvo de la maquinaria sin nombre,
Con las palabras
Para cada uno de ellos,
Dedicadas
A cada uno de ellos.

Tal vez es momento de salir
De la cabina ahora que nadie está escuchando
Ni viendo,
En los arcoíris y las estelas de luz,
Porque después de aquello
Querrían comerse tu cuerpo;
Astronauta.

Despacio en las cortinas
Las flamas de lo que se dijo
Y se pensó
Y se sintió
Y se olvido
En el regreso,
Al golpear el océano.




#5

Yo no quise ser tu amante, ni tampoco tu suerte,
Lugares como tiempo
Perdiéndose en la penumbra de lo que empieza,
Termina lo que sucede
Cuando los parpadeos son miles de millas;
Soplaste a mi casa de cartas
Y dejaste los comodines;
Despacio el sueño de los rumores
Se vuelven piedras
En el estomago, y en la mente.

Bebe de mis manos.

Colapsos en la mañana, de los bolsillos vacios,
A través del bunker
Entra la voz desesperada,
Viajes hacia el este de la noche
En Tijuana y Sonora,
Tome el rumbo al calor
Y al sabor del desierto,
No llores mi querida, que Dios nos vigila,
Saben que me he robado
Todo lo que he podido.

Come de mí, que queda poco.



#6

Cuando sea el día de los tragos de café
Y los gritos ahogados,
Estaré por allí rondándote
Para abrazarte por la espalda,
Esto fue por lo que no se dijo
Y lo que no se sintió, a tiempo;
Estarás en mi cena cada noche
Y cuando pierda el control,
De mi aeroplano
Contra las montañas,
De mi lluvia
En las inundaciones.

Quizás no me despedí como debería,
Pero los días son largos
Y hay mucho entre un parpadeo y otro,
Quizás se acabo el momento
Para asustarse,
Pero es mejor el comienzo
Porque no hay nadie para escuchar
Que ese fue el día más perfecto
Que pude haber tenido.





Se nota el decremento de calidad de acuerdo al desgaste de la misma idea. 

Todo giran en torno a lo mismo: las despedidas.






-Musa Missoni- 

Verónica




A Verónica que obviamente ese no es su nombre real.


Y allí estuvo Verónica
Recargada sobre la pared,
Con la cara aburrida
Y un vaso a medio llenar,
Acomodo su cabello y sonrió al cruzar las piernas,
El color de su piel
Revelaba los días perdidos,
Aún tenía aquellas pupilas
Que encontraban oscuridad
Cuando lo necesitaba,                   
Sus dientes afilados
Sobre la uña desafortunada,
Su cuerpo seguía como siempre
Con la fiereza justa de una mujer,
Se le acerco a pedirle un cigarrillo,
Y ella sin mirarle le dio permiso de tomarlo,
Él le dijo acaso has regado todo tu tiempo,
Sabias que eso nunca fue necesario?

Ella rió tremendamente
Y reconoció aquella voz,
Las palabras eran como caricias en su vientre,
Como las flores de años atrás,
Él solo pudo reír
Y tomo aquellas manos, de dedos elegantes,
Miro que los diamantes seguían en su lugar,
Le beso en la mejilla
Y ella regalo los labios,
Salieron a la terraza,
Ella dijo es dura la espera de quien se sienta a pretender,
Espero que ella te haya roto la espalda
Para que empieces a entender.

Él hizo una almohada con su saco y le invito a recostar,
Y ella dejo caer el cuerpo suavemente sobre el suelo sucio,
He cargado por mucho
Con la sombra de él,
Porque esa bella dama no sería mía,
Y ella le respondió que quizás
Los lobos reconocen a los de su misma calaña,
Buscan la caída,
Buscan el quedarse solos
Matando a su propia manada.

Ella le tomo por la cintura y se pego a él,
En la noche templada de los juicios inmorales,
Ella dijo he estado cuidando
Lo que pertenece a quien honor merece,
He estado llorando cada día desde entonces,
Él busco por sus labios una vez más,
Y encontró a aquella amante a quien pertenecía,
Después abrió sus ojos para quererle mencionar
Que su estadía era breve, porque Verónica estaba ya asegurando,
Ella escondió las pestañas,
Él le dijo te ves diferente?
Ella dijo quizás,
Y él supo que estaba sosteniendo un arma
Para disparar aquel otro hombre que miraba
Por el entrecejo de la puerta.

Y Verónica, esa noche, bebió la botella completa,
Con el aire de los tiempos que se arremolinaba en su fino cabello,
Y él se quedo allí mirando aquel cuerpo desnudo
Que sabía no volvería a ver.













-Musa Missoni-

Lunasa





Pensamientos duros como piedra
Rodando colina abajo detrás de los ojos
Y las lagrimas de noche,
Ratones que se escabullen en restos de amor
Regados por el suelo
Junto con el polvo de la mañana;
Creí que las cosas se alargaban con el paso del tiempo
Y también creí que debía preocuparme por pagar el alquiler,
Pero este cuerpo se acaba a cada paso
Y respiro,
No me pertenece, quizás ayer.

Los murmullos de los conciliadores entrando por la ventana de la cocina,
Donde se fragua el conocimiento de los choques estelares
Y los siniestros en las vías del tren,
Los planes para escaparse a la cama del vecino
Y los labios de la amante que se llena de arrugas
Cuando sonríe al terminar la celebración,
Pude ver sus manos en las respuestas que buscaba,
Ella estaba allí tan hermosa como antes
Y de repente me hizo perderme en sus piernas, en sus ojos bien maquillados,
Pero ella solo me hirió de muerte.

Ahora los temerarios cigarrillos de media noche y las conversaciones con la pared,
Me hacen creer que he estado en un Ford,
Perdiéndome en un sueño de verano francés,
Y me detuve en la orilla del camino a mirar el campo
Y la campesina de un solo ojo se acerco a intimidarme,
Sacudiendo sus brazos como un ave que no sabe volar;
Ella dijo que estaba terriblemente solo y que nada de lo que sucediera cambiaría,
Pero estuve en sus escaleras mirándole decir lo mismo a todos los incautos
Porque yo sabía desde antes que yo ya no estaba allí.

Regrese por los prejuicios de quien ha vendido su alma
Y los tragos de licor en la calle me hablaron de los prestigios de la mala muerte,
Del suicidio y las anfetaminas que deberían recoger,
Porque como Hansel he dejado el camino largo
Que se volvía hacia donde ella estaba antes que yo,
Y vestía mis ropas con su rostro de arcoíris
Pero me dijo que quizás deberíamos dejarnos justo ahora que la cobardía era innata
Y que las cosas eran diferentes ahora que ya no estaba allí.

El hombre de la maquina que escupía fuego y volvía agua al metal,
Los refuerzos en las alambradas y los cristales quebrados en las bardas,
El corazón latiendo fuerte, la mente escurriéndose sobre el odio
Que ella me profeso cada hora, antes de mi muerte;
Si, creí que era un ángel que estaba para llevarme
Y le hable del miedo que tengo a las alturas, pero ella me tomo del brazo
Y me llevo al sótano,
Y cerró la puerta para no dejarme salir.





-Musa Missoni-

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