Archive for julio 2012

Sábanas




Se derramo por el abdomen todo el licor,
Dejaste que se abrieran las cortinas,
Escuchaste a la muerte dar un quejido
En tus oídos sin eco,
Quisiste que las lluvias arreciaran
Dentro del océano.

La luna se estremecía
Con tanto aire cálido saliendo de tu garganta,
No había algún lugar
En donde esconderse,
Habrá suficiente agua
Cuando mi barco llegue hasta ahí?

Las calles de días de febrero
Se arremolinan en los puños apretados,
Escúchame atenta, cariño mío,
No se podría saber,
Que estabas allí antes con tus pies en el polvo,
Con tu cara contra el suelo.

La vergüenza de la desnudez del alma
Detrás de los insultos del hombre,
Son la carne eterna y casi pulcra
De lo que acontece en el desierto,
En el ojo de la tormenta
No hay lugar para sentirse seguro.













-Musa Missoni-

Fiera




Supuestos que se arden de sustancias artificiosas, de pasos atrás,
Pensamientos que se pierden en la encrucijada, un tanto inmoral,
Espera un momento que la oscuridad del día
Revolotea en lo suave del aire vespertino.

Estuvieron concibiendo lo que ya se había entendido,
Habían estado pasando lo que ya había sucedido,
Pero 500 hojas de novela
No vuelven romántico a cualquiera.

Ella se había descaminado hace algunos años, pretendiendo no hacerlo,
Ella se había estado rumorando, ser un relámpago veloz,
Ella es estúpida,
Es una palabra que se escapa de los oídos necios.

Él encendió las velas con chispas de aquellas ruines citas, de febrero a mayo,
Él estuvo comprando anillos para usarlos en la cena,
Pero se ha mutilado las manos
Por cuidar el tesoro que no le perteneció.

Los domingos ahora son martes, en los parques sin alambrada,
Los cigarrillos son marionetas, son pesquisas agotadas,
Pero la próxima navidad estaría por allí la ternura,
La posibilidad de perderse en la multitud.






-Musa Missoni-

Julio





Dijeron que cada quien escribiría su propia melodía,
En cualquier tonalidad,
Pero  he sido el pentagrama
En donde garabatearon y corrieron,
Pude ver mis manos huyendo
Desde el sur hasta el frío norte,
Allí no hay nada, no queda nada,
Pero tampoco por aquí.

Dijeron que estaría solitario en la muchedumbre,
Cuando saboreara el fracaso,
Pero ellos no me advirtieron
Que me había sido robado el abrigo,
Pude ver a mi espíritu viniendo
Desde el amanecer a la noche,
Cada día, cada día;
Más lejos de aquí.

Dijeron que el junta cadáveres estaría lejos,
Con sus ojos muertos y su voz apagada,
Pero el ahora es mi amigo,
Es quien sabe más de mí que yo,
Pude verle excavando,
Desde la tierra hasta el océano,
Seguramente, necesariamente,
Caminare con él;
Y seguramente, necesariamente,
Despertaría en donde una vez fui.








-Musa Missoni-

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Esto es lo que me sale cuando nomás no logro concentrarme:



No se busco por lo terrible del movimiento de las olas,
Ni adentro de lo que no se tocaría, pretextando,
No se busco, por la gentileza de los marcos de la puertas doradas,
Ni debajo de las camas, con la cara al suelo,
No se busco por lo que te dijo tu madre antes de escaparte,
Y antes de que tomaras el dinero por su cabeza,
Ni todo su amor,
No se busco que de amantes fuéramos amigos, y de amigos: desconocidos,
Dispárame ahora que puedes,
No se busco que algo de semejante dignidad se interpusiera entre nuestras razones,
Seremos corruptos, malhechores y pecadores,
Pero nunca decentes.

No se busco que lloraría aquel hombre que juro cortarte las manos,
Ni que quisiera que le diera muerte, ni que quisieras rezar junto a él,
No se busco que abrieras las ventanillas del automóvil
Para asomar la cara y gritarle al mundo acerca de todo aquello que te debe,
No se busco por mentirle a quienes nos pedían la mano,
Solo un par de puños que se destruyeran contra los muros
Que ayudaste a levantar;
No se busco que fuéramos amantes, ni siquiera conocidos,
Entre tanta multitud,
No se busco que algo de semejante temeridad se atravesara entre las callejas,
Seremos olvidados, condenados y sepultados,
Pero nunca como ellos,
Y yo como tú.






Y ya no he escrito mucho, son horas bajas.


-Musa Missoni-

9:45




Acurrucado en la acera, dos cigarrillos,
Coca Cola de lata en el suelo,
Mientras el viento jugueteaba con las palabras de los amantes,
Y todo aquel lenguaje hecho por germanías
Inflamadas de tanto ardid,
Y del otro lado
Los niños que juegan a sentirse adultos
Trabajando para vivir,
A las nueve con cuarenta y cinco
Cuando las personas van y vienen,
En aquella acera que huele a humo y a kilómetros detenidos,
Cuando los dientes blancos
Se asoman entre la carne blanda.

Y el diablo tomo prestados tres vestidos
Para presumirlos frente a los vendedores de dulces y alegrías,
La música de cumbia y los elotes quemados,
Tanta tristeza húmeda y tanta risa suelta,
Como un viejo edificio, alguna perdida abadía,
Y los vestigios de la tarde
Ahora se sienten en cada ladrillo,
Lentamente los ojos llenos de tanta furia,
La cabeza asustada pero el corazón libre,
A las nueve cuarenta y cinco
Uno de los dos cigarrillos,
Yendo por los senderos de los recuerdos
Que ahora son al óleo,
Sobre la pared más brillante.

Y todas las ofertas de cambio, de aire nuevo,
Se tratan de los mismos libros con pastas nuevas,
No hay nada original, me dijo el rabino,
Todo depende del estilo,
Y corrió hacia el lado contrario en donde las imprentas se urgían de letras,
Y tomo la antorcha de la verdad,
Pero se quedo quieto a mitad de la calle
Y su bello rostro estaba allí: lleno de lágrimas,
A las nueve cuarenta y cinco,
No pudo seguir,
Sabia que todo aquello era demasiado,
Para su cansada labor.

Y se levanto para volver a caerse,
Y volverse a levantar.







-Musa Missoni-

Por Allí




Detrás de los retratos, en los clavos que ahora polvo de hierro son,
Perfidias que se encajan entre cada una de las pestañas:
El huérfano de corazón,
Mintiendo en las esquinas a todo transeúnte,
Cuidado que es un ángel caído de la luna,
Y sabe todo acerca de tus huesos y tu lado azul.

La noche es para que los sentidos se humedezcan con el vapor,
Y todas las coincidencias son cortadas de papel,
Vacío el tintero de las puertas que se abrían en primavera,
Cada 20 de octubre locura irremediable debajo de las alfombras;
El cielo aun pareciera caerse encima,
Pero todo se ha terminado una vez que se calle el silencio.

Todos los sensuales estremecimientos durante el desayuno,
Papalotes en las alambradas de los techos en Abril hasta Julio,
Y el amante entrando por la ventana a robarse lo restante,
Oliendo a blanqueador y a tristeza sobrante,
La tierra se mueve bajo cada uno de los pies
Y la bella lejanía ahora parece asteroide fuera de control.

Las piedras que ahora se alojan en el aire, congeladas por la liviandad,
Han tomado el rumbo secreto a los mensajes de alcoba,
Y el cínico que se queda por allí a mirarse apagar la luz,
Está ahora en las alcantarillas buscando por un teléfono,
Encendió la bomba, ha comenzado a correr,
Pero las manivelas son pretextos para huir.





-Musa Missoni-

Juárez




De los hermosos cabellos de Ciudad Juárez,
De tantas palabras que se han robado del viento;
Las juguetonas pupilas derramándose sobre la oscura noche
Sobre el pecho y las respiraciones,
No pregunten qué hora es que no sé ni que día es hoy,
El hambre y la tristeza hacen que a lo vacío se le pueda agarrar sabor.

Ahora después de las ceremonias
He bebido montones de oleadas de lluvia salada,
Y mordí a la luna, me empalague del azúcar
Que quedo debajo de mis uñas,
Me colgué de todas las cuerdas habidas en los tejados,
Me llamaste con tu voz felina
Y me diste eso que quería desde antes de llegar.

Dulce Gabriela, detrás de las cortinas; muy misteriosa,
Ella hablo en buena seducción
Y trabo su lengua en las silabas inadecuadas;
El olor a tabaco en cada uno de sus brazos,
Muy pronto como para despedirse
De los susurros coquetos
Y con olor a ginebra entrada en la madrugada.

Hace unos días, a millas de la vorágine,
Ella me mintió diciéndome que estaba esperándome,
Estuvo por allí en la ciudad saliéndose por las ventanas,
Justificando a los elegantes de la librería;
Necesitando otra enfermedad.

Ahora la fortuna se me avienta al cuello
Como monedas a los pobres,
Escuche sus dedos delgados adentrándose en su boca,
Y encendió las velas del viento frío, de las rasgaduras en la piel,
Y sucesivamente me miro con sus ojos de fantasma,
Me tomo por la espalda para clavarme su corazón.

Los besos del brandy, cuando lo demás está terminado,
Los temas de relevancia,
Y los tratos que se hacen debajo de las sabanas
Y las promesas en el techo para tener testigos,
Ella y sus labios color manzana, blandos y jugosos,
Que la Ciudad de México es un chiste repetido,
Mal contado y aburrido.












-Musa Missoni-

Antebrazo


Fotografía: Amamak



Justo como se cayeron las ventanas,
Justo como se arrepintieron los cobardes,
Justo como las monedas alivian el hambre,
Justo como te arremangaste tu saco
Desapareciste en la primavera,
Cafeína en las arterias en pulmones derretidos,
La heroína en las pupilas,
Sonreíste como se supone lo hacíamos ayer,
Hablaste demasiado
Cuando las paredes se venían encima,
Diste un trago a tu copa,
Dijiste que siempre seria ese instante de tranquilidad,
Ojos cerrados en el metropolitano,
Años en estado de coma, tomados del antebrazo.

Nos siguieron, a ti y a mí,
Nos llevaron a donde quisieron,
Tomaron nuestros pasajes,
Tomaron todas las veces que corrimos de la lluvia,
Y ahora solo pretenden asustarme, mientras yo pretendo tener el control,
Solo pudiste desaparecer
Cuando ellos corrieron al lado contrario,
Y te busque:
Te busque por todas las calles,
Y te busque:
Te busque por todas las circunstancias,
Pero los accidentes sucedieron hace poco
Mientras estaba indagando por un poco más,
Ahora has tomado el ruido
Y lo has puesto en mis silencios.

Cada palabra en los enunciados
Que se revelan en las explicaciones, en las excusas,
Sucediéndose unos a otros, como toros en la lidia,
Banderillas y ovaciones,
Y ahora que ríes en el calor de la tristeza,
Ahora que sumerges en la locura,
Puedo sentir tus ojos en mi espalda,
Puedo sentir tus manos en mi espada,
Mientras caemos al mismo tiempo,
Sin poderlo saber.
















-Musa Missoni-

Ojos




I

Flote
Por el cielo lleno de ceniza,
Caí
Sobre las ropas de ayer,
Y pude oler
Las cerezas de la fiesta,
Vitoree
Los días y las noches en Madrid,
Y después
Encontré como desaparecer,
Flote
Con los brazos abiertos,
Me vi en los ojos;
Bellos ojos,
Y estos brillaban
Con las velas,
Pero la ventana se abrió
Y me fui,
Y se fueron
Para el otro lado.


II 

Manos cuidosas, saltando sobre la espalda,
El cabello largo
En huracanes de cámara lenta;
Los brazos abiertos
Flotando por la avenida,
Sentido contrario,
Y pensamientos acedos.

Lentitud
En las alas del colibrí,
Casi al final
De cada suspiro;
El agua se vuelve hielo, se vuelve gas.

Los ojos limpios, e inocentes.


III 

El cielo despintándose
Con la luna de un amor amarillo,
El aire volviéndose sólido.

Ácido que recorrió la lengua por entero,
Mientras la parálisis se hacía presente,
La magia de la velocidad de los nombres
Y la dedicación de cada dolor,
A quedarse allí,
De pie.

Y luego él porque
De la razón de separarse
En la costa, en la arena;
Sin despedirse,
Y después
Lo demás que se supone
No haríamos
A la vista en el púlpito.

Pensándolo dos veces.

El sonido de las olas recogiéndose al mar,
Dedicándose palabras de amor,
Que fueron de ayer,
Que son ecos
De las sombras encontrándose
Con los ojos cerrados.







-Musa Missoni-

Single #5

Cara A


Ella.




A Karen, con todo mi amor.


Ella es dulce como la noche,
Preciosa como la alborada;
Ella es como un cometa
Capaz de sorprender a la mirada;
Ella es como un montón de rosas,
Profunda como el cielo de madrugada,
Ella es fuerte como una marejada
Ella es frágil como el cristal.

Ella es como la primavera,
De dulces olores y bellos colores,
Ella es como el invierno,
De frio en las manos y en los pies;
Ella es como el cielo,
Llena de tanto e infinita,
Ella es como un diamante
Que brilla sin necesidad de luz.

Ella es como lo suave de las nubes,
Como lo más bravío del fuego,
Ella es como una dama,
Como un hada que sucede como relámpago;
Ella es hermosa como la luna,
Como ninguna otra,
Ella es como el universo,
Como todo aquello que se debe admirar.

Ella es como una tormenta,
Como un corazón latiendo,
Ella es como lo supuestamente perfecto
Como aquello que está más allá de eso;
Ella es como el viento que refresca,
Como el agua de rocío,
Ella es como un ave de paraíso,
Un paraíso dentro de sus ojos cafés.






Cara B

Suponiendo




Calor en los brazos,
Saliendo de la nuca, perdiéndose en el estomago,
Aprendiendo algo que ya se sabía;
Esperando por la noche y la voz que nunca se aleja,
Y algunas veces desde otro punto de vista
Los cigarrillos pueden saber a miel,
¿Cómo podrías, Espíritu, mencionar que me has visto?

¿Que se supone que son las nubes
Cuando han sido ennegrecidas?
Con todo aquello que también se supone es la tristeza,
Y quizás la razón es lo suficientemente compleja
Que el corazón solo puede leer griego,
Y también quizás los días se han vuelto más largos,
Venus enfurecido acercándose;
¿Cómo podría ser que el aire ahora es más denso que el acero?

La traición de lo que se siente
Es pensamiento volviéndose idea,
Las ideas ciertamente no son reales,
Viéndolo bien.

Adrenalina en la cabeza,
Como locomotora rumbo a la cañada,
No sé porque me hablas con palabras
Si sabes muy bien que he estado viéndote con solo las entrañas,
Y justo ahora cuando la espalda se quiebra
Por saltar con paracaídas que no abre,
En la tierra que huele a humedad,
Que se yergue sobre lo acostumbrado.
















-Musa Missoni-

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