Archive for marzo 2012

02:50 am




Suavemente me deslice por la madrugada, cuando esta se ahogaba con su respiración,
Por la fluidez de los momentos oscuros que me recuerdan a mí,
Estuve hablando todo el tiempo con alguien que no me escucha,
Pero que siempre está allí;
Todas mis amantes estuvieron riéndose en alguna parte,
Los días pasados ahora se postergan y parecen el mañana;
Dime, amigo mío, que ha sido de nosotros los melancólicos olvidados,
Que ahora no tienen nada porque pelear ni nada que perder.

Estuve de regreso en la habitación oscura, en la ventana mirando hacia el cielo,
Los perros callejeros acurrucándose en los pretextos para no dormir,
Lentamente me tire en el suelo, frio pero párvulo con mis palabras,
Acerca de esa mujer que es tan profunda como el océano,
Y todos los reproches de las horas que se hicieron siglos,
Se arremolinan en la mente cansada de tanto pensar,
El sentimiento se ahoga dentro una razón preconcebida;
Que ahora no tiene que ganar ni nada que perder,
Que simplemente se trata de justificar;
Que no se trata de miedo, ni de lo que se puede evitar.

















-Capuccino Mendoza-

Outsides #2




Plácidamente
He tomado la última salida,
Así que no me pidas despedirme,
Es casi media noche
Y no podría estar más equivocado;
Así que porque no me dejas
Ir a visitar a un viejo amigo,
Sé que él no es bueno para mí
Pero no encuentro otro motivo.

Intencionalmente puse palabras en tu boca
Para que después no supieras
Que fue mi culpa,
Todos esos aforismos
Y todas esas sentencias
Que me dijiste ayer,
Así que porque no lo hacemos en el camino
Antes de que me olvide
De que perteneces a otro lugar,
Y que solo estaba deseando
Alargar las horas
Para poder sentirme
Como tú.











-Capuccino Mendoza-

Narcisista #2




Ese hombre
Que estas mirando de frente;
El de los ojos callados
Y la boca torpe,
Ese que camina agachado, siempre mirando al piso,
Que flota como fantasma, que no ríe,
Ese hombre
Al que le sucede toda tragedia;
Ese no soy yo,
En el calor de un momento que ya sucedió,
Me he estado olvidando
De cada paso que he dado,
Así que no digas
Que soy aquel que está sentado en la sombra,
Tampoco digas que soy aquel que ha llevado la luz;
Porque no estoy allí
Ni soy tan fuerte
Como supuestamente parece,
Porque no soy frio
Ni tampoco soy una piedra;
Pero dime, amigo mío,
En que me he convertido?
Después de todo
No sé que está sucediendo
Cada vez que cierro los ojos:
La tristeza,
Y el derrame
De la nostalgia y la confusión
Haciendo que ese hombre,
Ese que tú ves allí
Desaparezca lentamente
Desde afuera hacia las entrañas;
Del pensamiento al sentimiento,
De lo que no fue a lo que es,
De lo que termina a lo que empieza.









-Capuccino Mendoza-

Narcisista #1




La luna se erige sobre mi cabeza,
Ilumina cada paso que doy en el callejón de los perros infames;
El aliento de mi pecho es insano,
Es silencio la ruptura de los dolores contra el suelo.

Mire girar las ruedas del automóvil blanco,
De un muy bajo precio, yendo a gran velocidad,
Con cierta apuración hacia el mañana;
Y luego, despacio,
Entre a mi habitación, muy desconsolado,
Pensando en el tiempo perdido
En las heridas que no permito que cierren;
Estoy allí culpándome
De todo y por todo.

Y de golpe;
El niño estúpido, llorando y sintiendo miseria,
Narcisista cruel y pasivo,
Y allí las manos inocentes de quien viene por ti,
Estando a millas de distancia,
Escúpeles, aléjalas,
Pretende que estas dormido,
Hijo de perra, inténtalo,
Deja de esconderte cobardemente,
Que puedes perder ahora que no tienes nada?
Sigue la línea
Sigue la miserable línea que te has propuesto,
Lógralo, demuéstrales que siempre tuviste la razón,
Y después en el océano
Cuando estés nadando entre esos tiburones,
Una vez que te hayan arrancado los brazos
Y tengas las vísceras a la altura de los ojos,
Ahógate
Que quizás sería lo más inteligente
Que habrás hecho.




Parte B



Subí las escaleras, de caracol y metal oxidado,
Estuve viendo la escena que esperaba;
Y la emoción del momento
Nunca llego,
Tan arriba en la noche, tan elevado y hermoso;
Con la miseria.

El corazón hecho piedra, destrozándose con el calor,
Dejando la furia en los puños apretados;
El corazón, siendo todo menos corazón,
Jugos y músculos, gases y humores.

Siempre que supe que así terminaría,
Muy secretamente, espere por este día,
Para saber que siempre había tenido la razón,
De una u otra;
El supercolisionador haciendo explosión en mi cabeza
Y mi mundo no se acabo,
Porque ni siquiera había empezado.










-Capuccino Mendoza-

Hilemorfismo




Cada mañana cuando el canto de la luz entra
Por cada pupila aun adormecida,
Imágenes de viajes que terminan al doblar en la esquina,
Ciento setenta y cinco días juntos, uno del otro en el mismo camino,
Lo suficientemente cansados de llevar las mismas ropas,
El gesto de desconsuelo en los ojos sentados a la orilla de la acera,
Esperando por encontrar la siguiente causa que sea como una costa,
De ese mar de un profundo azul;
De una profunda tristeza.

Estuvimos dentro de todo de lo que nos prometieron, cuando éramos buenos muchachos,
Ayudamos al débil a tomarse un descanso de sus grandes cargas,
Estuvimos de frente a los automóviles en la gran avenida
Dispuestos a encararlos en caso de emergencia;
Pusimos la mejilla en varias ocasiones para recibir agitadas palabras,
Dijimos que después de todo mañana sería un buen día,
Saliéndose un tanto de la línea de vez en cuando
Uno ya nada piensa, solo siente.

La vorágine de la pesada circunstancia, junto al embriagante éxito,
Llevamos a los reyes en hombros esperando el momento de dejarlos caer,
Mentimos acerca del paraíso, nunca habíamos estado en el,
Supimos llorar por ellos y que ellos después lo hicieran por nosotros,
Mientras caminábamos, uno de izquierda y otro en derecha,
Casi en sentido contrario,
Estuve diciéndote que tuvieras cuidado,
Porque después de todo
Aquí es en donde tú empiezas y yo he terminado.

La caída de los ángeles del falso lugar en el que estaban,
Jurando amor y perjudicando a quienes ya habían obtenido su lugar,
Estuvimos por allí mendigando por unas monedas,
Necesitando un buen trato para poder necesitar otra vez;
Estando a la orilla del camino encontramos el rostro de cada cual,
Lleno de polvo y con los ojos llorosos de tanto viento cruel;
Como si nos quitaran todo lo que queda,
Pero de eso
Ya no hay nada.

Corrimos hacia la siguiente calle con unos cuantos futuros en las manos,
Pero allí el hombre de la corbata negra nos los intercambio por una más firme ilusión,
Silencioso se adentro en nuestra mente, abrió todas las puertas,
Nos llevo a una conciencia casi poética y muy poco romántica;
Había un hueco en sus palabras, frías y despiadadas,
Pero lo suficientemente dulces como para darle esa pequeña ternura,
Que más que ingenuidad
Es una profunda tristeza.

Estuvimos pidiendo un poco de auxilio, una pequeña ayuda del lector de manos,
Estuvimos volviéndonos piedras listas para ser erosionadas,
Poco ha sido suficiente para esta hambre insaciable,
Demasiado extraño que de aire uno crea que ha tenido un banquete,
Sentimos demasiada presión en los pulmones
Como para querer seguir intentándolo,
Corrimos, otra vez, esta vez, hacia el bunker del corazón,
Que se había derrumbado al primer soplido del lobo.

Ahora estamos de regreso en las injurias que nosotros mismos dijimos,
Estamos barriendo el suelo para descubrir las ilusiones menos pretensiosas,
Y después de todas las decisiones, incisiones y pocas conclusiones,
Allí están las posibilidades de unir el punto de vista,
Pero es demasiado tarde, hemos tenido que separarnos,
A mitad del camino nos volveremos a ver, seguramente,
Para que pueda decirte, que ya te había dicho,
Que cuando tú empezabas yo ya había terminado.

















-Capuccino Mendoza- 

Calle Madero




A Karen, con todo mi corazón.

La noche
Se ha tardado en caer,
Después de todo
No podría importar;
Estuve viéndole caminar
Con esa dulzura y elegancia a la vez,
Y pensé que quizás sería demasiado afortunado
Que esta bella mujer me mirara
Y se detuviera a esperarme.

Yo
Quise decirle que el cielo
Esta avergonzado
Por tal presencia,
Pero ella
Quiso un café
Y no podría decirle que no
A esa sonrisa,
Instantáneamente busque en mi bolsillo
Unas buenas palabras
Y trate de ser adecuado
Para sus oídos.

Ella
Me llevo
De la mano
Hasta la calle en donde todos han caminado,
Me permitió
Fumar un poco
A sabiendas que
Podría desaparecer,
Y yo
No podría decir nada
Por lo impactado que estaba por lo bello de sus ojos,
Y que ahora veo desde entonces en cada noche solitaria.

Su voz
Como melodía con sabor a whisky,
Se clavo en mi mente,
Ella no sabe mentir,
Ella es justo como una mujer,
Es justo como una niña que no sabe perder,
Ella sabe que decir cuando el mundo se ha quedado quieto,
Y yo solo puedo atender a todo aquello.

Estuve
Allí sentado
Mirándola
Disfrutando de la velada,
Y yo
No sabía cómo sentir
Cuando estaba aquella escena,
Porque después de todo
Ella es todo lo que me habían dicho
Acerca del amor.










-Capuccino Mendoza-

Infame




Estuve caminando
Por la calle vacía,
Mirando a los perros merodear,
Bebí un poco de agua de una llave,
Y de repente alguien me golpeo por la espalda,
No pude verle
Estaba cegado,
Sentí como hurto mi abrigo,
Corrió
Hacia el oeste,
Y se perdió por donde yo había llegado.

Seguí buscando en el suelo
A ver si encontraba alguna huella,
Pero las costillas me dolían
Como si hubiera sido atropellado,
Mi nombre se repetía en mi cabeza
Con la voz de la damisela que recorría las paredes,
Ella dejo
Sus manos en mis hombros,
Como una sombra que estaba sobre mí,
Entonces
Muy despacio le quite
Todo vestigio de haberme conocido.

Encontré a la distancia
A un policía,
Sus ojos como flamas
Erigían furia desmedida,
Le conté lo sucedido
Y me dijo que quizás debería correr,
Entonces
El estallo en llamas,
Me dijo todos los misterios de la vida,
Se hinco y pidió
Un poco de calma,
Me dijo que no regresara por allí.

Caí en un agujero
A unos cuantos metros de camino,
Sentí como la tierra invadía
Mis dientes y mi lengua,
Dije que no debería abrir la boca
Y un poco más de polvo me lleno la garganta,
Muy torpe
Estaba allí
Injuriando en contra de todos en esta ciudad,
Pero en instantes
Estaba de pie
Llorando y con la cara rota en mil pedazos.

Rompí una ventana
Con el puño,
Robe todo el licor
Que encontré,
Me refugie en un callejón
En el que se alargan las horas,
Y en cuclillas
Bebí como un niño haría con la miel,
Muy dulce
La tristeza
Adentrándose en los laberintos de mi mente,
Muy tarde
Para mí
Es quizás la única oportunidad de salir.

Mi amante
Me encontró recostado en el suelo,
Me llevo a su casa
Y me lavo el rostro,
Después me dio un par de centavos
Y dijo que no quería verme más por allí,
Y entonces
De nuevo en la calle
Entendí que mi corazón estaba quebrado,
Así que
Me distraje un poco
Con las estrellas del cielo de madrugada.

Estuve respirando dificultosamente
En la neblina espesa de los hidrocarburos,
Tome un taxi
Pero di una dirección que no conocía,
El hombre intuyo que mentía,
Así que le rompí la nuca de un solo golpe,
Y lo deje
En la acera
Perdiendo la tibieza de su sangre,
Y yo hui
Muy rápidamente
Pensando en que no podrían encontrarme alguna vez.

El sufrimiento estaba expandiéndose,
Algo se había clavado en
Mi frente,
Las lágrimas se me salían
De la nada,
Pretendía que no sabía porque,
Estuve
Mintiéndome
Por quizás siete cuadras,
Pero después
Mate a otro hombre
Y tuve que salir de allí también.

Si, estuve caminando
Por la calle vacía,
Jurándome que no estaba solo
Ni que era culpable,
Estuve excusándome por cosas
Inútiles,
Así que no tenia acuses de recibo,
Y entonces
Supe
Que no estaba equivocado,
Así son las cosas
Desde un punto de vista,
Y estaba a mano con todos los que me debían.







-Capuccino Mendoza-

2008



Así como estuve en la celebración,
Así como bebí media botella de gin,
Así como baile la canción más terrible de la ocasión,
Así como me olvide que mañana tenía que esperar
A que la primavera llegara,
Me tuve que largar de allí,
Estuve en la calle
Hablando con los gatos infames del callejón,
No hay sangre sin pudor,
Todos los lugares en llamas,
Estuve pensando
En cómo no puedo apretar las manos,
El miedo me consumió
Antes de ponerme en coma.

Tan lejos de mí
Mirándome en un cuarto oscuro,
Mientras todos reían
Mientras todos hacían el amor,
Y luego
De entre la espesa niebla te pude ver,
Y que se suponía que tenía que hacer
Si no era alejarme,
Así que no me vengas a preguntar
Que no puedo responderte,
Así que no vengas a verme
Que no tengo una cara valiente,
Tan lejos todo de mi
Antes de que el sonido me destruya los oídos,
A sabiendas de que
Soy muy mediocre.

Cada noche tengo amargas ideas
Y sé que cada una de ellas no tienen nada que explicar,
Me he equivocado en más de una ocasión
Como para seguir preocupándome por ello,
Seguramente
Aun no es tarde,
Desearía poder salir,
Créeme que desearía poder salir,
Pero me he metido tanto en mi asunto
Me he metido tanto en la nada,
Que mi propia mente me engaña
Que no puedo ver
Que cada pieza está en su lugar.






-Capuccino Mendoza-

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