Tropismo

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Manos en llamas
A las siete de la mañana,
Rueda linda piedra por el pecho;
Palabras que se volvieron nubes
Y plagiaron la levedad de los hombros,
Cuando el ejecutor miro a los ojos
Y tomo el autobús de las ocho,
Era quizás el juicio que se había perdido
Mientras los niños lloraban arrepentidos.

Zapatos llenos de tierra
Y los brazos cansados,
La espalda y los aguijones
Con los látigos,
Romántico hombre dejándose morir
En la fundación de su profundidad
Y quizás ese hombre es la sombra
De este otro que se traga su orgullo.

Mujeres de caras destrozadas
Y los puños en los muslos,
Los recuerdos de sus malos días
Son el misterio de su idiotez,
Encontraron los cuerpos en el campo
Cuando los chacales llenos estaban,
Y fui el recogedor de los huesos
De la juventud allí desperdiciada.

Dios mismo bajo una noche
Serio y muy triste,
Hablo con los vagabundos
Y con los ricos de la ciudad,
Bastardos, dijo con sus labios muertos
Y después se marcho para no volver,
Así fue como se dijo humillado
Con sus manos sobre su rostro.

Los fríos de invierno entraron por los pulmones
Y se arroparon en el estomago,
Déjame ser tu enemigo
Antes de saber de ti,
Mis días ahora son la confusión del viento
Que se arremolina en los callejones,
Déjame saber que soy más joven ahora
De lo que fui ayer.

Si, se seco el jardín a los veinte días
Cuando el sol se hizo de injurias y fastidios,
Pensamientos que se protegieron
Y rompieron el corazón de alguien más,
Estatuas de sal y llamaradas en los dedos
Cuando los instantes se volvieron en si
Y las horas fueron segundos,
Mientras los niños lloraban arrepentidos.











-Nouvelle Cano-