Quebrantahuesos

by SUZE




El río susurro en mi oído: coplas interminables acerca de su nombre, sonidos monoaurales de línea telefónica, en los alambres en donde las aves descansan y entienden, el tiempo es como el viento: que así como llega se ha ido, he visto sus brazos rodearme y ahogarme en su corriente salvaje; mire hacia el lado contrario de los momentos, y delante no había más camino, extraño de las tierras altas y crespas, tan lleno de agua dulce en la boca.

Llegue al pantano que olía a hidrocarburo procesado, pedazos de metal en la espalda en los lugares equivocados, bienvenido al siglo veintiuno de los credos fluyentes, estas ahora en casa abre tus alas, pero no pude salir de él, me negaba a revelar mis secretos, entonces el recordó mis pensamientos de aquel nombre escuchado y me dejo seguir la corriente, tendrás problemas el día de mañana, deja de besar el frio de tu ventana, pero se equivocaba y malinterpretaba; ya he hablado suficiente de mis asuntos como para no haber escuchado los suyos.

Me senté a la orilla en la fábrica de automóviles, y jugué con una vara a dibujar parpados cerrados, él se detuvo unos minutos, y me conto los más alocados sueños, toma esta son tus piezas, y el tablero esta puesto; dime amigo mío cual será tu apuesta, que soy viejo y tengo más que perder, pero me aleje decepcionado, no estaba allí para el azar, llame a mis abogados en la capital, bajo el cielo gris de nubarrones tristes.

Ellos llegaron rápidamente, con sus zapatos de tacón de madera, firme contratos sin detenerme que ahora mi nombre es una broma, aquel viejo esta allá, está contando sus monedas, las quiero todas para mi, y quizás así ponernos a mano, miren dentro de su boca, es la única manera en que les dirá la verdad; pero ellos dijeron que el misterio, de lo que aún está ausente, no podría llenarse con palabras, ni con números desconocidos para mí.










-Musa Missoni-