Plagio

by SUZE




El dibujante llevo círculos
Al exterior de sus muros,
Pregunto por los tragos
Que se derramaron sobre las sabanas,
Y ella muy amablemente
Recogió las ropas del suelo,
Enterró su corazón
Y regreso a la ruina de su escape;
Justo mañana, las tardes del café
Estarán atrapadas en la caja de cigarrillos,
En los cánceres del ayer.

El literato estuvo en la ventana
Con la máquina de escribir sobre sus piernas,
Las letras en sus oídos
Pero con la lengua dormida,
Y estuvo esperando la carta
Del editor oculto en Nueva York,
Pero recibió unos cuantos regaños
De los gatos de la madrugada,
Lentamente se acerco al final
Para asegurarse que sus visiones eran solo notas al pie.

Astrid estuvo en su silla
Con las piernas cruzadas,
Ella estaba mirando a los apostadores
Bebiéndose la vida en bocanadas,
Y estuvo lamentándose
Por décadas de todo lo que quiso hacer,
La estupidez es el precio
De quien necio siempre fue;
Quizás un día, en las penurias del velatorio
Ella de media vuelta para apagar las luces que nunca encendió.

El gran juez se perdió la noche anterior
Con sus abuelos en las calles del Centro,
Estuvieron bajo influjos de la luna azul
Y los desvaríos de lo que se pensaba,
El les disparo la tercera noche
Justo antes de tener el control,
Las avenidas centrales
Son arterias tapadas de contaminación;
Un pretexto para sucumbir al hambre
De lo que se mueve en las raleas que tanto se presume no ver.

La senadora estuvo soñando
Con su amante todas las noches,
Ella estuvo regalando boletos
Para su boda que sería pronto,
Pero el agua subió hasta su cuello
Y la ahogo estrepitosamente,
Dejo la llave abierta
Cuando en su tina ella durmió;
Astutamente, puso la soga firme
Justo antes cuando el grillete amarro a su fe.

Ahora las mujeres de los pasillos rumoran
Sobre que apostaran esta vez,
Tiran sus monedas al aire
Acerca de los amantes que se han vuelto extraños,
Ellas conversan mucho
Sobre la esperanza que se gesta en la fémina que se arrodilla ante cualquiera,
Ella luce justo como yo
Y se encuentra satisfecha,
Muy lentamente, su rostro por el mío,
Para echarse encima lo que se supone debió hacer.

También el juerguista se acerca a la celebración
Lamentándose del tiempo perdido,
Ha tomado sus medicinas
Y unas copas de Gin,
El aliento que se escapa de la fuga
En lo extraño de la mente,
Rincones de sollozos
Que rellenan los que vacío fue,
Oh, amigo mío, dime que fue de nosotros,
Atrapados en una Edge con el blues de Memphis otra vez.

Avergonzada la nueva dama
Que se acerca a los brazos,
Huracanes en sus labios
Y mieles en sus ojos,
Ella dijo ven por mi ahora
Estoy tan cerca de aquello que buscabas,
Pero él dijo tú no puedes saber,
Una cosa es lo que se quiere y otra lo que se necesita,
Y ella estuvo allí mirándole irse
Tan impotente de todo, tan triste como ayer.

Los caminos que convergen
Catorce años después,
En los ríos de la furia
Y el dolor de la borda,
Huelen perfectamente a nostalgia
A los vasos rotos y la ceniza,
Estuve allí pacientemente
Mirando por la ventana todas las noches,
Pero las ventanas sirven para dejar entrar
Y también para escapar,
Se pensó dos veces en las aguas de la ciénaga;
Justo cuando los parpados pesaban y se habían vuelto a caer.













-Nouvelle Cano-