30 de septiembre de 2012

Arthur




Arthur Rimbaud fue un gran amigo mío,
Caminábamos horas eternas por las calles muertas,
Le encontré recostado en una esquina
Mientras yo trataba de abrir una puerta;
Se acerco con sus manos débiles
A pedirme una parte de lo debido;
Y entonces él me enseño, suavemente,
Una canción para poder dormir.

El murió en mis brazos
En el tiempo de los rosales tibios,
Le hable de cuanto le ame
Y el secreto de sus mares fue testigo,
Su fantasma me sigue
A través de los millares de pensamientos,
Él sabe que sus palabras
Son la penumbra de lo que sucedido.

Después de cien años
Le volví a encontrar con sus brazos cruzados,
El trato de venderme un arma
Y me presento a toda su hueste,
Pero yo le maldije
Y corrí de los hombres a su alrededor,
Pero el maldito era yo
Con los pies en la tierra equivocada.







-Nouvelle Cano-

3 comentarios:

andres boiero dijo...

aplausos!

Moon dijo...

Algunos se van demasiado pronto... verdad?

Muy bueno, he disfrutado leyendo.

Un abrazo.

Martha C. dijo...

Yo creo que uno siempre es maldito pero sí logra estructurar algunas lineas de poesía para alguien, sea quien sea, al menos es un maldito con angel. O sea, ud tiene particularidad y buenas letras que decir (: Bonito lo de hoy.

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