Verónica

by SUZE




A Verónica que obviamente ese no es su nombre real.


Y allí estuvo Verónica
Recargada sobre la pared,
Con la cara aburrida
Y un vaso a medio llenar,
Acomodo su cabello y sonrió al cruzar las piernas,
El color de su piel
Revelaba los días perdidos,
Aún tenía aquellas pupilas
Que encontraban oscuridad
Cuando lo necesitaba,                   
Sus dientes afilados
Sobre la uña desafortunada,
Su cuerpo seguía como siempre
Con la fiereza justa de una mujer,
Se le acerco a pedirle un cigarrillo,
Y ella sin mirarle le dio permiso de tomarlo,
Él le dijo acaso has regado todo tu tiempo,
Sabias que eso nunca fue necesario?

Ella rió tremendamente
Y reconoció aquella voz,
Las palabras eran como caricias en su vientre,
Como las flores de años atrás,
Él solo pudo reír
Y tomo aquellas manos, de dedos elegantes,
Miro que los diamantes seguían en su lugar,
Le beso en la mejilla
Y ella regalo los labios,
Salieron a la terraza,
Ella dijo es dura la espera de quien se sienta a pretender,
Espero que ella te haya roto la espalda
Para que empieces a entender.

Él hizo una almohada con su saco y le invito a recostar,
Y ella dejo caer el cuerpo suavemente sobre el suelo sucio,
He cargado por mucho
Con la sombra de él,
Porque esa bella dama no sería mía,
Y ella le respondió que quizás
Los lobos reconocen a los de su misma calaña,
Buscan la caída,
Buscan el quedarse solos
Matando a su propia manada.

Ella le tomo por la cintura y se pego a él,
En la noche templada de los juicios inmorales,
Ella dijo he estado cuidando
Lo que pertenece a quien honor merece,
He estado llorando cada día desde entonces,
Él busco por sus labios una vez más,
Y encontró a aquella amante a quien pertenecía,
Después abrió sus ojos para quererle mencionar
Que su estadía era breve, porque Verónica estaba ya asegurando,
Ella escondió las pestañas,
Él le dijo te ves diferente?
Ella dijo quizás,
Y él supo que estaba sosteniendo un arma
Para disparar aquel otro hombre que miraba
Por el entrecejo de la puerta.

Y Verónica, esa noche, bebió la botella completa,
Con el aire de los tiempos que se arremolinaba en su fino cabello,
Y él se quedo allí mirando aquel cuerpo desnudo
Que sabía no volvería a ver.













-Musa Missoni-