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by SUZE




Acurrucado en la acera, dos cigarrillos,
Coca Cola de lata en el suelo,
Mientras el viento jugueteaba con las palabras de los amantes,
Y todo aquel lenguaje hecho por germanías
Inflamadas de tanto ardid,
Y del otro lado
Los niños que juegan a sentirse adultos
Trabajando para vivir,
A las nueve con cuarenta y cinco
Cuando las personas van y vienen,
En aquella acera que huele a humo y a kilómetros detenidos,
Cuando los dientes blancos
Se asoman entre la carne blanda.

Y el diablo tomo prestados tres vestidos
Para presumirlos frente a los vendedores de dulces y alegrías,
La música de cumbia y los elotes quemados,
Tanta tristeza húmeda y tanta risa suelta,
Como un viejo edificio, alguna perdida abadía,
Y los vestigios de la tarde
Ahora se sienten en cada ladrillo,
Lentamente los ojos llenos de tanta furia,
La cabeza asustada pero el corazón libre,
A las nueve cuarenta y cinco
Uno de los dos cigarrillos,
Yendo por los senderos de los recuerdos
Que ahora son al óleo,
Sobre la pared más brillante.

Y todas las ofertas de cambio, de aire nuevo,
Se tratan de los mismos libros con pastas nuevas,
No hay nada original, me dijo el rabino,
Todo depende del estilo,
Y corrió hacia el lado contrario en donde las imprentas se urgían de letras,
Y tomo la antorcha de la verdad,
Pero se quedo quieto a mitad de la calle
Y su bello rostro estaba allí: lleno de lágrimas,
A las nueve cuarenta y cinco,
No pudo seguir,
Sabia que todo aquello era demasiado,
Para su cansada labor.

Y se levanto para volver a caerse,
Y volverse a levantar.







-Musa Missoni-