Cielos de Durazno

by SUZE




A Karen, con todo el corazón como siempre y para siempre.

Dulce cariño mío, blande el aire para mí,
Que estoy ciego y cansado de tanto caminar,
Déjame sentado en las escaleras
Mientras sigues subiendo, a cerrar las ventanas;
Y desaparezcamos en las eternas dunas de arena,
Los desiertos de la noche
Que saben a soltura y taciturna templanza,
Vayamos a soñar a los eclipses de las pupilas
En las calladas bocanadas del universo
Cuando los pies se han fastidiado
De que las calles se encuentren dormidas,
Dulce cariño mío, déjame velarte cada tarde,
En que los dueños de las nubes se apropien de la que fue tuya,
Déjame sentado en las escaleras
Mientras sigues subiendo, cada vez más arriba.
Tómame por el brazo y vislumbra la magia de tus ojos,
Lo sensible de tu espalda y las sensaciones de tu mente
Que se escapan a cada paso,
La sonrisa de quien alguna vez ha triunfado;
Vayamos hacia el sur, hacia donde se escuche la voz
Del viento que se aleja, que duda y que se queda,
Las distintas maneras de ver las cosas, no hacen ni una sola,
Pero parten del mismo punto a la vez;
Dulce cariño mío, parte la noche en dos,
Que no tengo sueño y no tengo con quien hablar,
Déjame sentado en las escaleras
Mientras sigues subiendo, sin mirar para atrás;
Y déjame tratar de seguir tus ojos
Como cometas a través del sol,
Detrás de las cortinas de humo
Que como quienes escapan de la huida
Han dejado polvo en los movimientos
De quien es elegante;
Y déjame esparcir los rumores
De lo que hay en tu mente
A tiempo con las ideas
De los tiempos que quedan
Y que de repente ya ni la sombra se les percibe;
Dulce cariño mío, déjame poder llevarte
A donde las cosas dejan de ser salvajes;
Déjame sentado en las escaleras
Mientras sigues subiendo, a una nueva mañana;
Vamos y desaparezcamos
De la niebla de la tristeza, lo pesado de la debilidad,
De las ruinas de lo sucedido,
Lo perdido y lo temido,
De donde se congelan los labios
Y todo se supone es lo contrario,
Vamos a mirar los cielos de durazno,
Que corren libres atenuados
Por lo hermoso de tus mejillas,
Los círculos del espíritu
Que mas allá de figurarse en lo profundo
De las marejadas del sentimiento,
Se propagan por tus ojos,
Esos mundos que se permiten
Ser preciosos,
Dulce cariño mío, déjame recostarme a tu lado,
En los campos que se extienden mas allá de la vista,
Déjame sentado aquí en las escaleras,
Mientras sigues subiendo, cada vez más alto.


















-Musa Missoni-