Negro Y Azul.

by SUZE


Fotografía: Amamak.



Se han escuchado voces dentro de la pieza, rebotando entre las paredes y los tímpanos, equivocadamente se han ido a estrellar contra la mujer que duerme, ella algún día estuvo por allí caminando, ahora mi amor por ella equivale a lo sucio de sus pies, en las tardes de primavera y lluvia esporádica, las mentiras se iban a la alcantarilla, estoy miles de millas extrañándole, a dos metros de ella.

Salí un tiempo a comprar cigarrillos para la ocultarme tras la niebla, estuve pensando en salir corriendo hacia el precipicio, difícilmente he encontrado buenas maneras de pensarme en la caída, como un relámpago rompiéndose sobre la corteza seca de un árbol, un incendio dentro de mis brazos, la furia intensa de no perder el control, estando a días de la temporada de fríos, estando a días de que termine la persecución.

Hay demasiadas personas hablando acerca de otras personas, hay muy pocas palabras que no se repitan dentro de las lenguas secas por el viento, hay huesos que se quiebran fácil y dejan salir a la medula, hay cosas que no deberían hacerse antes de la adultez, hay miradas que matan antes de darse cuenta, haya frases que deberían decirse antes que sea tarde, hay cosas que no sucederán jamás, hay cosas que  nunca se obtendrán.

Estuve pensando en la avenida 608, siendo destruida, un puño suficiente que termine con lo que nunca se empezó, han sido demasiadas semanas, mañanas como cualquier otras, tipos de cervezas derramándose en los bares, algunos modos de ver las cosas difieren, el desencanto llega después del amor; algunas veces se está equivocado, algunas otras solo se está cegado.

He estado bailando con una bella dama que se encuentra en llamas, mis manos llenas de llagas, la jarra llena de malos pensamientos y dinero en los bolsillos, esta mañana de miércoles algunas veces su mirada es extraña, ella sabe que esto es para siempre, que esa silla es para mí; los encantamientos de sus piernas y su cabello negro como un cuervo, sus maneras de acercarse a la mesa que siempre tomamos, desde hace siete años, con grilletes en los pies ambos al mismo lugar, desde siempre con los ojos clavados como banderillas, en la espalda, siempre a cargar.





-Musa Missoni-