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by SUZE

Ventana#89
Fotografía: Tangerine's Memory



Te arrastras por el suelo, hacia tu habitación; te has quebrado cada uno de los huesos lentamente, intentaste salvaguardar aquello que prometiste seria lo ultimo; pero las palabras se han clavado en tu mente, porque quisiste tener un trozo de luna menguante dentro de tu lámpara de aceite, pero ella se ha llevado el resto, quizás un poco más.

La cabeza te palpita, en la parte posterior a la oreja izquierda, has estado hablando contigo acerca de cuan cercana parece la amarga dama, los insomnios cada madrugada te han hecho preguntarte quien es, y ella dice aquí estoy, nunca me he ido, y sabes que ella no está allí es solo el olor del perfume que se ha impregnado en tu saco color gris, y ella dice perro mentiroso no sería capaz de abandonarte!, porque después de todo aun queda un poco más que morder, y roer, de sus zapatos.

Tus manos en los bolsillos de tu único pantalón, han encontrado un cigarrillo a medio terminar, como todas aquellas frases que nunca has podido decir, porque tu boca se estrella contra el muro que ha incautado todas esas ideas, que más que del cerebro han salido de las entrañas, imposible la manera de recuperarlas; sin embargo piensas que más que estar así, se encuentran a medio empezar, estúpido, justificador.

Has estado en contacto, con el comprador de juegos y tratos civilizados, le has pedido un poco de respeto a cambio de unos buenos tragos; pero él solo te ha dado unos cuantos momentos, expectaciones y vagas ilusiones, firmadas y registradas bajo responsabilidad de su desgraciada organización.

Y allí vas de pie en el subterráneo sintiendo una profunda pena, viendo todo de color azul, inclusive a los rojos ojos que se han clavado en lo triste de los tuyos, el olor a pereza se penetra en los pasajeros que han vuelto la cabeza al lado contrario; cerezas aderezadas al instante en que se ha roto el corazón, pero el espinazo se mantiene firme ante cualquier situación, torpe furor.

Los dos jugadores de apuestas han puesto las miradas en los pies de camino sinuoso, esperando por el instante en que los pasos se rindan, tan solitario aquel hombre abandonado por todo aquello que le perteneció, y el otro dice: nada de ello fue suyo, sino que cada cosa ahora está en su lugar, así que debería caerse pero quizás este agradecido; poco valor, poco valor.

Has estado viendo a un medico que te da unas cuantas oportunidades, en las venas el veneno que hasta ahora te mantiene activo, los jugos de los ojos en su respectivo cajón, y los golpes guardados en los nudillos, la lengua dormida y los gritos dentro del estomago; mas caramelos para poder soñar, despierto junto a bellas mujeres a las que solo de vez en cuando se puede mirar, en el fondo; en cada ventana.

Si, te he visto arrastrarte por el suelo para entrar cada noche a la habitación de la que nunca has podido escapar, con los ojos en vasos de agua para no saber más, con el corazón hecho pedazos regado por todo el piso, mientras buscas una escoba para ocultarlo bajo la cama;  con la mente en todas partes sin poderse encontrar; abrazado de un pilar de concreto que no ejerce calor, con la sonrisa mediocre que tanto agrada, con la melodía de madrugada que tanto embriaga.







-Musa Missoni-