Archive for 2012

Cobarde




Dime soñador
Sobre que está tu mundo,
Has vivido por siempre
Y justo ahora
Eres la mitad.

Dime amor
Cuanto has perdido
En los amaneceres;
Enero y Julio
Son de lluvias
Y en diciembre desiertos.

El diablo en tu habitación,
Devolviendo el favor,
Grita y cruje los dientes
Que es el precio y la duda,
Porque:
Ha tomado demasiado, demasiado,
Demasiado, demasiado,
Demasiado, demasiado,
Demasiado, demasiado,
Demasiado prestado.

El juez se consagro la última noche de Octubre,
Despacio y perverso,
Escucha, escucha que ellos saben de ti, y de mí,
Alaba a tu hombre, alaba a tu hombre,
Insulsa, insulsa,
No cuestiones mi autoridad que no sabrás cual es mi ira,
Y apuesta por el rey que ahora está en la colina
Con la cabeza en la canasta
De manzanas,
De jugosas manzanas.









-Nouvelle Cano-

Fortuna




Soy el abismo del océano de tus sabanas,
La bestia que duerme en tu laberinto,
Los dientes del acaro que te mastica;
Soy el demonio y el santo también;
Quizás el último paisaje
De tus ojos grises.

Soy el alma que recita tus palabras,
La inocencia de todos tus errores,
El campanario de tus catedrales,
Estaré contigo aunque tú no me lo pidas;
Quizás el ultimo de tus fríos
Antes de que sea Abril.






-Nouvelle Cano-

45 RPM




Inútiles
Los versos del juez,
Las personas de la callejuela
Sometiéndose,
Cambia el aire
Por plomo en las venas,
Doce años
Con la cabeza entre las rodillas;
Una vez quise ser el rey
Pero ahora me marcho de la ciudad,
Del mundo entero.

Escuche a mis padres
Con los bolsillos vacios,
Escuche a la locura
Salir del corazón,
Soñé con oro
En las avenidas,
Ahora grito con fuerza
Y nadie me escucha;
Una vez quise ser el rey
Pero ahora me marcho de la ciudad,
Del mundo entero.

Mis manos están en llamas
Bajo el cielo negro,
Seguí el rio
Hasta las alcantarillas;
Sábado en la tarde
Y continúo ardiendo,
Hoy no tengo nada
Y mañana quien sabrá;
Una vez quise ser el rey
Pero ahora me marcho de la ciudad,
Del mundo entero.

Los rubíes de mi almohada
Son cuchillas enojadas,
Aléjate de mí
Que te buscare,
No lo se
No podrías saberlo,
Todo estaba bien
Hasta que me enamore de ti,
Una vez quise ser el rey
Pero ahora me marcho de la ciudad,
Del mundo entero.





-Nouvelle Cano-

12




Ella fue la pluma de los doce escritores,
La tinta del tintero,
Ella es quizás la novela más larga de la historia;
Ella es la noche del huracán
De las inundaciones en la ciudad.

Estuvo doce días en los preámbulos de lo que no se puede decir,
Es la palabra que abre la puerta del celador,
Ella ha tomado suficiente de los suelos,
Diamante demente.

Ella ruge con la furia de doce océanos en costas embravecidas
Ella es la silueta del amante del corredor;
Ella es el viento del avión de papel
Que surca al estertor.

Ella es doceavo silbido del mirlo que brilla con la luna,
Ella es doceavo silbido del tren que se marcha en Marzo y vuelve en Agosto,
Es quizás la última noticia de la quincena
Antes de regresar aquí.

Ella es el domingo 12 en atardecer dorado,
Ella es quizás lo más preciado del Señor,
Ella es Valentín y primavera,
Es el comienzo y el final.














-Nouvelle Cano-

Si Alguna Vez Le Encuentras En Vancouver

Amamak



Si un día le compras flores;
Llévale blancas
Que ella es pesada

Está hecha de plomo

Recuerda que llevas su nombre
Y después
Será el tuyo también.

Mírame

Despacio en la noche

Sabrás que estaré
En las sabanas

Mírame y déjame entrar

Es la manera en que recuerdes
El ultimo día.

Si

Quizás
El invierno es crudo

Arrópate con la memoria

Haz fácil para mí
Saber a dónde regresar

Prepara café
Que vengo a conversar.

Y si un día
Me alcanzas en el camino
No quiero que me llames
Hasta que estés seguro de que es su fotografía

Dime que quizás
Estarás equivocado

Y después
Veremos

Cuanto ha pasado.

Y si un día
Me alcanzas en el camino

Dime que ella está allí

De vuelta

Al lugar donde pertenece

Porque ella
Es el único
Cielo
Que conocí.






-Nouvelle Cano-

Nube




Pase quince días teniendo el mismo sueño,
Con el más santo de todos,
Me hablo acerca de la miseria y de la pobreza,
Bebimos agua del mismo río
Y jugamos a las cartas,
Después me enseño el camino
A la casa de las 34 ventanas;
Allí, hijo mío, estará quien te hará sanar,
Déjale tus venas y dale el corazón
Que después te hará rey,
Y fui hacia la vereda fría,
Con los pies desnudos,
Y estando allí me pregunte
Porque él me había abandonado.

Pase quince días teniendo el mismo sueño,
En caminos que  nunca había visto,
Y después desperté
Con las manos hacia el cuello,
Pero allí estaba él, sonriente,
En una de las ventanas,
Y después de años de tristeza
Pude verme y soltarme a llorar.






-Nouvelle Cano-

Ovalo




Siete semanas dentro de la capilla
(Estando de rodillas),
Las palabras se volvieron piedras
Acalambradas en los riñones,
Se dijo que las luces y voces
Eran rayos de sol,
Pero la sangre corría
De martes a domingo,
Tarde o temprano se haría el error
Siendo el pastor o el sepulturero,
Te dije que regresaría
Un día de estos,
Tomare tus brazos
Y los hare míos.

Nadie dijo que un día sigue a otro,
Inútiles las horas que se tienen de sueño,
Mañana es una idea
Mañana es la muerte
Mañana es el hombre
Mañana la suerte,
Tengo algo en mis bolsillos
Que es para ti,
No me dejes decirte
Que hago aquí,
Te dije que regresaría
Un día de estos,
No me saludes
Que solo estoy de paso.

Se levanto el polvo con tantos pasos,
Y las manos aplaudieron
Al primer verbo,
Fuiste un cordero en el monte
Cuando cayó un relámpago,
Los incendios estuvieron
Años en tu habitación,
Alrededor de tus ojos
Están ellos bailando,
Justo como tu
Lo habías estado pidiendo,
Te dije que regresaría
Un día de estos,
Vengo a ponerme en tus zapatos
Y no prestarte los míos.

Se tomaron determinaciones
En los cuarteles,
El hombre desnudo en el marco de la puerta
Te mando a saludar,
Estaba allí salvando su tiempo
Buscando un poco de gracia,
No tienes algo que probar
Cuando no tienes nada,
Duerme en su regazo
Que será breve,
Déjalo mirarte
Antes de olvidarte,
Te dije que regresaría
Un día de estos,
Pagarás los días
Pero dejare libres tus noches.

El agujero del estomago
Se hizo abismo,
Fuiste diente de león
Que un desconocido soplo,
Dime ojos azules
Cuanto llevas en el aire,
Traidora
Se supone que estabas del otro lado,
Buscaste justicia
En los brazos del ejecutor,
Muéstrame tus cicatrices
Y tus dientes perdidos,
Te dije que regresaría
Un día de estos,
Con las maletas vacías
Y el alma envilecida.

Se rumoró del invierno
Y sus huracanes,
Se rompió la luna
En 529 pedazos,
La mayor parte del tiempo
Se ha vuelto polvo,
Depura al depurador
Y salva al salvador,
Así es como se hacen los huesos
Y la médula espinal,
Te dije que regresaría
Un día de estos,
Te daría mi sistema nervioso
Y tomaría el tuyo.







-Nouvelle Cano-

Tropismo




Manos en llamas
A las siete de la mañana,
Rueda linda piedra por el pecho;
Palabras que se volvieron nubes
Y plagiaron la levedad de los hombros,
Cuando el ejecutor miro a los ojos
Y tomo el autobús de las ocho,
Era quizás el juicio que se había perdido
Mientras los niños lloraban arrepentidos.

Zapatos llenos de tierra
Y los brazos cansados,
La espalda y los aguijones
Con los látigos,
Romántico hombre dejándose morir
En la fundación de su profundidad
Y quizás ese hombre es la sombra
De este otro que se traga su orgullo.

Mujeres de caras destrozadas
Y los puños en los muslos,
Los recuerdos de sus malos días
Son el misterio de su idiotez,
Encontraron los cuerpos en el campo
Cuando los chacales llenos estaban,
Y fui el recogedor de los huesos
De la juventud allí desperdiciada.

Dios mismo bajo una noche
Serio y muy triste,
Hablo con los vagabundos
Y con los ricos de la ciudad,
Bastardos, dijo con sus labios muertos
Y después se marcho para no volver,
Así fue como se dijo humillado
Con sus manos sobre su rostro.

Los fríos de invierno entraron por los pulmones
Y se arroparon en el estomago,
Déjame ser tu enemigo
Antes de saber de ti,
Mis días ahora son la confusión del viento
Que se arremolina en los callejones,
Déjame saber que soy más joven ahora
De lo que fui ayer.

Si, se seco el jardín a los veinte días
Cuando el sol se hizo de injurias y fastidios,
Pensamientos que se protegieron
Y rompieron el corazón de alguien más,
Estatuas de sal y llamaradas en los dedos
Cuando los instantes se volvieron en si
Y las horas fueron segundos,
Mientras los niños lloraban arrepentidos.











-Nouvelle Cano-

Búfalo




Como quince incendios
Detrás de ti,
A veces  esperando
En el fondo del vagón,
Escucha mi voz
En la penumbra de los labios,
Construí tu ataúd
Ayer a las cinco,
Vuela mi querida
Vuela mis a mis brazos,
En la noche
En que viví quince incendios.

Poemas sin palabras
En la ventana,
Estaban cantando
Los jolgorios del odio,
Tome por la fuerza
Los cables de la electricidad,
Mire por la espalda
Y alguien me llamó,
Hoy es mi día
Y te lo regale a ti,
Dijiste que tenías suficiente
Con los poemas sin palabras.

Damas de negro
Es lo sucio de la ciudad,
Destruí las calles
Les cambie el nombre,
Desastre y tempestad
El nombre de tu hombre,
Los vi amarse
Antes de jurarse muerte,
Te vi también
Jugando con los funerales,
Hoy no es demasiado
Para las damas de negro.

La luna se movió
Hacia el oeste,
Hicimos una mentira
Para ocultar a las piedras,
Te vi desaparecer
En los días de mayo,
Fui un buen ladrón
Del aire de tu estomago,
Allí vas cariño
Con tu gesto cansado,
Cerraste los puños
Cuando la luna se movió.

Descubrí el hilo negro
De la lengua torpe,
Debajo de las escaleras
Estaba la muerte,
Un día será el último para mí
Pero por ahora
Es quizás el primero,
Toma mis piernas
Y llévate mis cuerdas,
Quédate con las muelas
Cuando descubrí el hilo negro.

Tuve búfalos en la mente
Que aullaban de noche,
Trajeron cigarrillos
Cuando salieron del infierno,
Un, dos, tres,
Siete maneras de sufrir,
Tu piel morena
 Y tus ojos de asesina,
Encontré diversión
Cuando perdiste la cordura,
Te empecé a extrañar
Cuando tuve búfalos en la mente.











-Nouvelle Cano-

Ira




Viento filoso en las venas,
En las cenas de los reyes,
Y entre las palabras de los jueces
Que lloran.

Agua que sale del estomago
Y que se pretende amarillenta,
Quizás es el amor de los amantes prohibidos
Que velan.

Quizás fue la noche
O el gin,
Habla de dinero
No del futuro,
De lugares a donde ir;
Quizás fue el abrigo olvidado,
La amanecida
En el regreso
Cuando no hay lugares a donde ir.

Y el sentimiento de escape, huyendo,
Y después de cuatro años
No hay en donde ocultarse.

Un dulce sueño
Tomando las arterias y llevándose la tráquea,
Queda poco tiempo
Para ti y para mí,
Un dulce sueño
Tocando la campana,
Dejando
La ventana,
Buscando la alborada.









-Nouvelle Cano-

Aniquilador




La tierra se movió y las paredes cayeron
Sobre las ideas de ayer
Antes de empezar y después de terminar;
Se escucho al relámpago lamentarse
Quizás fue el otoño
Lo que quiso que se rompiera al caer.

Escuche el reloj
Abrí las ventanas
Y las hojas, las hojas y el viento,
Deje que se siguiera el rumor
Y después me iré
Antes del amanecer.

Explote el hígado
De un puñetazo
Me arrodillé
Inocentemente,
Antes de que se dieran cuenta
Que ya había terminado
Cuando ellos iban empezando.

Me devoraron y me dejaron
En los platos de porcelana,
En los platos de porcelana,
Me dijeron y me pretendieron
Justo ahora y quizás,
Justo ahora y quizás.







-Nouvelle Cano-

20 Millas, 60 Nudos





Salte del bote nudos detrás
De vuelta mi ángel, sea dulce conmigo;
El agua llego hasta los ojos
Y no había mucho que decir.

Amante mía, ven conmigo
Que no hay pasado ni futuro,
Déjame llenarte la cara con luz de luna
Que no hay fe que perder.

Salte de mi nube la noche anterior
Con el coraje de un toro enceguecido,
Me deslice por la montaña
Quizás solo para poder ver.

Quise saber el sabor de la sabiduría
Cuando se termino la quincena,
Estoy en noviembre
Y quizás morí en junio,
Cuando no hay mucho que perder
Ni nada que ganar,
Cuando es fácil vivir
Y difícil renunciar.










-Nouvelle Cano-

Alambre




se dijo que los negocios eran
únicamente los
mecanismos de destrucción


se dijo que no habría daño si
cada quien miraba
hacia el lado contrario en la acera


y una vez se dijo que justo antes
no había habido nada
y que no habrá nada después


pero el tiempo hablo
y nos sentencio
y cada quien tomo su camino
mientras nos reíamos de los demás.



contaste historias acerca
de cuanto amor sentías por él
y sabes que habías mentido


pero ahora estás segura
que es de hierro la baranda
de la que te agarras

a veces río
de vergüenza
algunas otras
solo de tristeza


y la noche nos comió
y nos devolvió
pero el tiempo se volvió piedra
y rompió tu cabeza
cuando escogiste estar de rodillas
ante la humana tempestad.

sí, he visto que caminas muy segura de ti
pero dime que se siente estar allí
sin tener nada en las manos.


se dijo que no habría lamentaciones
cuando los juicios
cayeran sobre las complacencias

dices que eres su madre
que no lo abandonaras y
si creo que no lo harás


se dijo que las cosas eran así
pero no sabes cuan idiotas podemos ser
así que te dejare pasar
y me iré detrás;
será cuando se sabrá quien caerá
y quien será que escupirá
en la cara, en lo que se podrá.










-Nouvelle Cano-

Quebrantahuesos




El río susurro en mi oído: coplas interminables acerca de su nombre, sonidos monoaurales de línea telefónica, en los alambres en donde las aves descansan y entienden, el tiempo es como el viento: que así como llega se ha ido, he visto sus brazos rodearme y ahogarme en su corriente salvaje; mire hacia el lado contrario de los momentos, y delante no había más camino, extraño de las tierras altas y crespas, tan lleno de agua dulce en la boca.

Llegue al pantano que olía a hidrocarburo procesado, pedazos de metal en la espalda en los lugares equivocados, bienvenido al siglo veintiuno de los credos fluyentes, estas ahora en casa abre tus alas, pero no pude salir de él, me negaba a revelar mis secretos, entonces el recordó mis pensamientos de aquel nombre escuchado y me dejo seguir la corriente, tendrás problemas el día de mañana, deja de besar el frio de tu ventana, pero se equivocaba y malinterpretaba; ya he hablado suficiente de mis asuntos como para no haber escuchado los suyos.

Me senté a la orilla en la fábrica de automóviles, y jugué con una vara a dibujar parpados cerrados, él se detuvo unos minutos, y me conto los más alocados sueños, toma esta son tus piezas, y el tablero esta puesto; dime amigo mío cual será tu apuesta, que soy viejo y tengo más que perder, pero me aleje decepcionado, no estaba allí para el azar, llame a mis abogados en la capital, bajo el cielo gris de nubarrones tristes.

Ellos llegaron rápidamente, con sus zapatos de tacón de madera, firme contratos sin detenerme que ahora mi nombre es una broma, aquel viejo esta allá, está contando sus monedas, las quiero todas para mi, y quizás así ponernos a mano, miren dentro de su boca, es la única manera en que les dirá la verdad; pero ellos dijeron que el misterio, de lo que aún está ausente, no podría llenarse con palabras, ni con números desconocidos para mí.










-Musa Missoni-

Seis Letras




Vi a sus pasos ligeros como los de un felino silencioso a media noche entrar en la mente de quien distraído estaba, hablo acerca de los humores que se corren cuando las mañanas se han vuelto de piedra y no hay nada más que las haga girar, llevaba en su regazo un enorme saco y un pedazo de un libro francés; si, tenia los bellos ojos brillantes que zurcían el viento al cerrase, los labios rojos y ese maquillaje que le dejaría en la miseria, y después se sintió asustada por haber escuchado, que todo aquello se trataba de la cresta, de la punta de lo que aún faltaba descender.

Se tardo quince minutos frente al espejo mirándose el cabello, moviéndolo de un para allá para acá, pensó que era una ventana en la que tenía que repasar las palabras y todo lo que se supone tenía que hacer, sintió pena por lo profundo de su tristeza, estuvo allí balbuceando débiles metáforas acerca de cuan fuerte es su amor, fue la primera vez que sentía a la médula volviéndose carbón, el estomago hecho vueltas en huracanes de vergüenza y cinismo, pero ella; salió por la puerta dispuesta a darlo todo por seis letras.

Pude verla despedirse de todas las leyes que ella misma había puesto para las calles en donde pasea los sábados, con cincuenta nombres diferentes bautizadas cada fecha en que se le caía la piel, seguramente estaba buscando por el diablo para volver a apostar, pequeños favores que se motivaban por la pereza del agua de las alcantarillas, los autobuses que se escabullen tras las esquinas, y las puertas que se caen al ser tocadas por la mano delicada, y las promesas de que todo será mejor, y la respuesta que se encarcelaba detrás del paladar.

Y allí estuvo de pie, muy dignamente, con su vestido de círculos esperando por el automóvil de su hombre, a las diez de la noche, pensando en que poco se había entendido para afuera cuando se hablaba de dientes para adentro, y las personas estaban ahogándose en los océanos por seguir la corriente, mientras que los santos milagros se vuelven realidades cuando se tiene fe, y que el humo del destino puede ser niebla que se vuelve rocío, y que uno no se equivoca más bien se toman diferentes caminos, y que al releer los cuentos se percibirán diferente, pero ella sabe que el final siempre es el mismo, pero allí estaba: con sus arcas vacías sin nada que perder.

Las venas del cuello se inflamaron como pistilos en primavera, ella probablemente no podía creer que daba vueltas con sus manos en las rodillas, necesariamente y profundamente los órganos estallarían, y las respiraciones eran rápidas, y ella seguía en la mente del distraído volviéndose un huracán, mirando por las pestañas encendidas de tanta ira, amante desesperado por qué todo eso no eran más que por las seis letras que sabía muy bien.



Para una mayor comprensión:

Leasé también LunasaMetiéndose en el Agua





-Musa Missoni-

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