Patadas de Ahogado.

Pues como he decido cambiar de pseudónimo, publicare a continuación lo último como Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad, ya que he comenzado a escribir bajo el otro nombre. Esto tampoco es una especie de Highlights, son varios que me parece merecen ser publicados. Próximamente; etiquetare como Nasty Bill.



  
Por Séptima Ocasión.

Has escuchado,
La eterna risa,
Del cielo cuando es muy tarde,
Rebotando en las paredes,
Rompiendo vidrios,
Despertando deseos,
Haciendo eco en las calles,
Sin poderse entender,
Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío,
Así que porque no me sigues esta noche?

Has sentido,
El frio implacable,
De estos primeros días de enero,
Rompiendo huesos,
Despertando deseos,
Haciendo que nadie se pueda levantar,
Sin poderse remediar,
Yo moriría por ti y tú morirías por mí,
Así que porque no me sigues esta noche?






No Preguntes Si No Quieres Mi Respuesta.

El desierto en la calle,
Se vuelve cada vez más profundo;
Imposible la resistencia a la somnolencia,
A las intenciones de irme de aquí,
Siento que algo está por suceder,
Quizás mirando hacia el lado contrario de mí.

Tengo monedas y cigarrillos,
Suficientes para seguir sentado,
Solo debo tener paciencia,
Por esperar a que algún esbozo de sombra se asome por aquí;
Porque necesito saber algo,
Acerca de cuanto puedo seguir pretendiendo astucia.

Es muy tarde para regresar,
Sin poner en riesgo la salud,
Pero algo me dice,
Que es más peligroso tener las manos vacías,
Sin nada que perder,
Sin nada con que llegar al día de mañana,
Pero el reloj se ha detenido,
Se ha tomado un respiro necesario,
Y tú por fin te asomas de entre las nubes,
Y de nuevo preguntas aquello que es obvio para ti,
Así que no preguntes si no quieres mi respuesta,
Cariño, que llevo tiempo aquí y no es por ti,
Tengo nublada la mente;
Y no es por tu tormenta.

He escuchado una ambulancia,
Dando vuelta en la esquina,
No viene por mis dudas,
Viene por el eterno silencio posterior a la ruptura,
Cualquiera sabe que es lo que sucede,
Cualquiera sabe que este no es este mejor lugar,
Para derrumbarse sobre las flores,
La basura y el pavimento frio,
Así que no preguntes otra vez,
Porque continúas sin querer mi respuesta.





Ximena González-Rubio.

Ximena González-Rubio,
Sostiene un arma con ambas manos,
Se prepara para ayudar a este pobre corazón,
Por toda la habitación;
Se escuchan sus plegarias y sus tacones,
De muy discreta intimidad.

Yendo hacia las moradas,
De espíritus que hablan acerca de ella,
Siempre tropieza cayendo sobre sus rodillas,
Se levanta y limpia su lindo vestido negro,
Con el cual se encaminaba hacia el funeral.

Por toda la penumbra de la madrugada,
Se expande un frio tremebundo,
Con el cual ella hace alarde de un mal humor,
Pero no hay nadie por este rumbo,
Con quien compartir la luna desgraciada,
Que se burla de sus ojos brillantes,
De su arma sin supuestamente recargar.

Ximena González-Rubio,
Quien se había perdido en las raíces de un oyamel,
Ha regresado a la solitaria habitación,
La situación de un invierno cruel,
Ha abierto la oportunidad,
De que con mucha suerte volviera a disparar.






 Jolene #66

Jolene ha estado observando su mano,
Tomando una botella de licor,
Mientras su maquillaje se corroe,
Mientras es espiada por una triste voluntad,
Está ansiosa por una trampa,
Por un cigarrillo más,
Por la oportunidad de leer la carta oculta en el bolsillo de su pantalón, Pero dice que necesita valor,
Un poco de tiempo,
De cuatro a diez días,
Para descubrir que es lo que paso.

Jolene se encuentra en agua estancada,
Sentada esperando a alguien que le sonría,
Que tome sus brazos y la lleve a pasear,
Y Romeo se acerca somnoliento,
Buscando una torre que no puede encontrar,
Y se tropieza con ella frente a frente,
En una situación que le deja sin aliento,
Lo único que ahora se puede escuchar,
Es a Romeo sollozando por una infame traición.

Jolene se ha comido a la luna,
Pretendiendo haberse sacrificado por la noche,
Que nunca había sido tan oscura,
Nunca había sido tan desafortunada,
Y Jolene envidiosa de su belleza,
Busca por algún amante con quien compartir su triste pena,
Por lo cual usa su vestido azul,
Y sus pendientes de piedras lunares,
Ella sabe cuál es el camino esta noche,
Para evitar cualquier inmolación.

Jolene escucha gritos que le claman a través de la ventana,
Y ella sabe que no debe de asustarse,
Por más de cuatro años esas voces le vienen a ver,
Ella prepara cenas románticas,
Para sus invitados que se mueren por estar consigo,
Pero Jolene no entrega nunca su corazón,
Lo guarda para alguien que no conoce aun,
Ella gasta su tiempo en enfermedades crónicas,
En limpiarse la cara de tanta decepción.

Jolene dice ser como una ternera,
Preparada para ir al matadero a recibir una bendición,
Para poder hablar de amistades sin final,
Ahora brinca la cerca eléctrica,
Anhelando correr libre por la pradera,
Pero cae dentro de un lago,
Imposible de nadar y de evitar,
Sin embargo el último príncipe le logra salvar,
Le lleva a su castillo,
Y la cenara en la noche de su coronación.

Jolene persigue a un ebrio,
Que va derramando su copa en su honor,
Presume de fuerte decisión,
De una paciencia inviolable,
Podría perderse por ese errante amante,
Podría desafiar a su Dios,
Su juventud no tiene piedad de su alma,
Tomándole el pelo cada veinte segundos,
Mientras el viento sopla,
Hacia tierras bajas de desilusión,
Hacia el camino de la desolación.

Jolene busca monedas por el suelo,
Viejo recuerdo de una tarde sin un fin,
De fantasmas desesperantes,
Alicientes de un amor exuberante,
Ella no hace caso de ellos,
Piensa solo en la mala percepción,
En la ternura de haber cometido un error,
Mientras el veneno de las palabras se convierte en miel,
Y ella grita que sería mejor irse de aquí,
Jolene está a punto de ser aniquilada,
A punto de ser una estatua de sal.

Jolene sueña con ser una gigante,
Destruyendo edificios y automóviles,
Acercándose cada vez más al cielo,
Para susurrarle historias de redención,
Acerca de hoyos negros de inagotable sed,
Con los cuales ha hecho viajes,
En días soleados de invierno hambriento,
Durante los cuales se agota el aire,
Escapándose a los sueños de la triste dama,
Que se extraña del mundo con los ojos abiertos.

Jolene oculta piedras de Neptuno,
Las usa como joyas los días de carnaval,
Y cualquiera sabe que es sinónimo de muerte,
Vida salvaje para poder respirar,
Peleas por el control de sus brazos,
Y bailar una pieza despreciable,
Jolene ha abierto las ventanas que dan al océano,
Simulando el hecho de poder flotar en el aire,
Pensando que ha sido demasiado,
Que su nombre ha perdido el valor.

Jolene es un colosal cometa,
Estrellándose con extraña prontitud,
Preguntando por cuanto es que vale,
Cuanto es que vale otra oportunidad,
Y las personas se han objetado,
Se han querido alejar de ella,
Porque temen pasar por sus aros de fuego,
Pero justo ahora Jo se agota y cambia de dirección,
Toca a mi puerta,
Y dice que siempre había esperado por mí,
Para buscar algún tesoro,
Para poder decir que todo se acabo.





Crimenes. Outtake #79

He dejado salir un suspiro,
Para caminar cada vez más tranquilo,
Por calles extrañas,
Las cuales recorro diariamente,
Y tu cariño haces que dé pasos lentos,
Tratando de esperarte,
Mintiendo por todo el amor desperdiciado,
De cicatrices imposibles de olvidar,
Y yo hablo de lo dulce de la música country, de su poder para sanar,
Y que debería llevarte a Austin para escribirte una canción,
Pero dices que nunca dejaremos de ser amantes,
Solo somos sombras hambrientas,
Que intentan explicar el universo en cuatro frases.

La vacía alacena,
Clama por unos cuantos platos rotos,
Para que por fin me cocines,
Cómeme de un bocado,
Susurra que quizás debiste haberme dado más pimienta,
Has que todos escuchen que ya no estoy contigo,
Que podrías recibir invitados especiales,
Solo hazlo para que me hagas sentir celoso,
Delicadamente deja la puerta entreabierta,
Déjame ver el cielo despejado,
Libre de torrenciales vendavales sin miedo,
Ese foco sin electricidad,
Se ha quebrado al ver mi cara,
De entusiasmo y torpeza,
Que tanto te ha hecho quedarte conmigo.

Como un niño perdido,
He tenido heridas serias,
Nada porque preocuparse,
Siempre y cuando nada sea severo como para no poder seguir,
Y gritas mi nombre,
Alegando que fui yo quien te abandono,
Sabes que nunca podría irme,
Tan inútil soy como para poder vivir,
Sin tus manos y tus modos de pintar las paredes,
De hacerles agujeros pretendiendo hacer ventanas,
No puedo entender todo acerca de tus ojos,
Que me miran,
Me destruyen
Me mantienen bajo un embrujo que no quiero evitar.

Dentro de mis bolsillos,
Llevo palabras infinitas para regalarte,
Nadie nunca te las habrá dicho,
Solo basta ver cómo es que sonríes,
Pero dices que es suficiente porque no quedara mucho para el camino,
Que deje de hacer promesas que se convertirán en deudas,
Que deje de decir frases que ya había dicho una vez,
Cuando me equivoque de pasajes y llegamos hasta aquí,
Dices: Jules, no seas lento, nadie te ha herido de muerte,
Y yo digo: tengo visiones con tus desprecios,
Que me hacen acordarme de Dios, querida Jolene.

La dulzura se derrama,
Por los arboles que pretenden guiarnos por la noche,
Hemos vivido como ermitaños,
Alejándonos de todos aquellos que no nos han logrado ver,
Justo como una nube negra que se desespera por no caer,
Perdiendo propiedades esenciales que le hacen beberse al mar,
Y sabes que lo que dice no es broma,
Sientes lo vacio de su habitación,
Le llevas a casa a dormir un poco,
Mientras limpias el suelo lleno de polvo,
De lodo del sinuoso recorrido,
Que hicimos desde la ciudad hasta lo más profundo del suburbio,
Y los niños corren por el jardín,
Explotando y volviendo a nacer,
Nada podría detener a mis huesos queriendo estar contigo,
Desde aquella tarde de invitaciones a cenar,
De invitaciones a buscar la tierra prometida,
Lejana de nuestro parpadeo;
Y cada momento desde entonces,
No podría vivir lejos de ti.





Angry Blues #2

Tienes mucho valor,
Para decir que un nosotros esta en tu boca,
Pero en realidad te estás alejando constantemente;
Yo no he tenido el suficiente valor,
Para aceptar el hecho de que soy cada día mas torpe,
Pero no creas que dentro de mi todo está hecho de piedra.
               
Tú dijiste que estarías aquí,
Limpiando el suelo sucio,
Pero en realidad tú perteneces a otras tierras;
Tú dijiste que te perderías por mí,
Pero eso no es exacto,
Porque desde antes ya estabas perdida.

Se la razón,
Por la cual no hablas de mí en las conmemoraciones,
Pero eso no me lastima, más bien es decepcionante;
Y también se la razón,
Por la cual piensas que soy un imbécil,
Pero no sabes que voy siete pasos adelante.

Me encuentras en la calle,
Y finges sorprenderte,
Dices: hola cariño, cuánto tiempo ha pasado?
Pero cada vez que me ves en la calle,
Lo único que haces es paralizarte,
Porque ahora no sabes que sigue.

No he hecho nada bien,
Desde hace meses, desde que nací,
Pero acaso tu siempre estás sobre suelo firme?
Y no he hecho nada bien,
En la posición en que me encuentro,
Pero lo que tú sientas ahora no es mi problema.

He deseado,
Porque alguna vez tu estés en mis zapatos,
Solo para ver qué haces cuando tropieces constantemente;
Si lo acepto, he deseado,
Que alguna vez tú estés en mis zapatos,
Solo para ver que te quedan grandes,
Para ver que no caminaras erguida.




Sin Título XVI.

Has escuchado la voz
Del agitador inconmensurable
Ha dicho que debes intentarlo
Por lo menos otra vez,
Que el mundo se reduce,
A semillas de naranja,
Pero lo único que tienes,
Es un insomnio recurrente,
Has recordado,
Que todo se derrumba de noche,
Y que las botellas de vino,
No sustituyen al verdadero cariño,
Nadando alrededor del lago,
Que dormita y se devora,
Que ha decidido darte la más profunda verdad,
Sonríes estando a punto de llorar,
Habiendo nada en tus ojos,
Porque las cosas no cambian,
Apagando la luz,
El mundo sigue allí,
Con sus policías embriagándose,
La gente teniendo hambre,
Niños sin madre a quien clamar,
Con cuchillos y escopetas,
Paralizándose a cada momento,
Sintiendo el terror de la madrugada,
Ansiando poder decir que mañana será…………
Nada ha sido tomado con exceso,
No lo suficientemente dañino,
Como para poder sentir dolor,
Sin haber razones,
Por las cuales sentir pena propia,
Desapareciendo de la escena,
Como una sombra que nunca estuvo allí,
Con los pies fríos,
Y húmeda la conciencia,
Sintiendo que cada vez que se abren los ojos para saber que hay enfrente se está escapando el alma presumiendo una libertad falsa,
Con el corazón estremecido,
Por las heridas del ayer,
Cegando el hecho de que estas a miles de millas,
A miles de días de la lesión,
Pero esta noche,
No importa nada más,
Que el rostro de aquel,
Aquel que no te deja descansar:
Que se sigue robando,
Todo eso que eras tú;
Sin un nombre que recordar,
Sin ropa que utilizar,
Sin fotografías que tomar,
Sin nada que valorar,
Sin algo que necesitar,
Sin amor para regalar,
Sin miradas para otorgar,
Sin deseos de volver a soñar,
Sin nadie para suspirar,
Sin oportunidad de ganar,
Sin aquella sensación de………





Risa

El cielo se derrumba lentamente en cristales de verdad,
Que cortan lo débiles brazos,
Desnudos y sin piedad,
Y personas invisibles,
No dejan escuchar,
A la realeza que discute,
Que será de nosotros,
Cuando vayamos lentamente hacia la cañada,
A ver qué tan profunda es,
Que tanto podemos esperar.

La noche se ha encaminado,
Hacia una historia triste,
Nos ha enseñado,
Cuál es el camino,
Por el cual no nos podremos perder,
En este reino de polvo,
Los extraños son todos,
Sin rostros entendibles,
Sin alguna esperanza de volver,
Una pequeña ayuda para salir de aquí,
Por parte de los ojos que se abren despacio,
A la mañana siguiente.

Has visto el futuro,
Plagado de sirenas,
Que nos embriagan de placer,
Pero no quieres lo que tienen,
Y no sabes lo que es,
Preciosas monedas,
Que hemos encontrado,
En lo profundo del océano,
Misteriosa la ocasión,
Solo otra broma de aquellos que nos temen,
Un desperdicio de ingenio para detenernos,
De evitarnos,
De acercarnos a lo que no debería de ser.






Esta Tarde.

Esta tarde,
Mientras caminaba por la acera infestada,
Me he encontrado,
Con una línea,
Que limita,
Aquello que no se puede explicar,
Y rebase esa línea,
Ansiando dejar todo detrás.

Esta tarde,
Mis manos están caídas,
Como el cabello de las dulces damas,
Como el resto de las hojas secas,
Pero no me avergüenzo,
No necesito tenerlas en guardia,
Esta es la manera,
En la que recuerdo,
Sentirme libre.

Esta tarde,
El sol fue inclemente,
Se burlo de mí,
De que camino solo,
Pero se equivoca,
El solitario es el,
Y que por dentro,
Todo es frio,
Aun.

Esta tarde,
He descubierto la vacuidad,
De la gente ocupada,
Que mira al suelo,
Que no se percata,
Que el cielo puede ser azul,
Y que detrás de ello,
Se encuentra la verdad.

Esta tarde,
He caminado hacia casa,
Sintiendo que la pena,
Se derrumba detrás de mí,
Recuerdo,
Que una vez,
Caí,
Pero hoy,
Esta tarde,
Me he logrado levantar.







Cuarto Para Las Doce.

Tuve ejércitos,
A mi merced,
Tuve cientos de tumbas,
Con mi nombre,
Pero no he caído en ninguna de ellas,
Hasta el día de hoy.

Derrumbe montañas,
Con un solo soplido,
Derrumbe edificios,
Con un mondadientes,
Y toda aquella fuerza,
Se ha escapado de mí.

Nada resta por decir,
Esta noche de cansancio,
Nada resta por demorar;
Si te detienes y piensas solo un momento,
Acerca de todo aquello que has querido,
Te darás cuenta que no es nada comparado con lo que has tenido que esperar.

Una vez encontré a alguien,
Para poder hablar de romance,
Una vez encontré una voz,
Extraña para mí,
Y que por años se ha encargado de decirme que hacer,
Cuando sabe que voy a caer.






-Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad-