Archive for febrero 2011

Yo No Sería Capaz De Morir Por Ti (Esta Noche). [26/09/10]


Como desearía tener un arma,
Un arma incapaz de matar,
Como desearía que te dieras cuenta de que:

Estas equivocada,
Errando en cada paso.


Como desearía tener un arma,
Una que no fuese de doble filo,
Como desearía jamás haberte conocido,
Errado en cada paso;
Cuando te encontré,
Mirando al cielo, caerse,
En forma de pequeños trozos de cristales de agua,
Y que rasgaban la piel,
Dejando salir al alma,
Poco a poco.


Cuando te encontré,
Como figura sin fondo,
En todo alrededor, cayéndose,
En forma de pequeños trozos de realidad,
Que rasgaban al alma,
Dejando escapar la fuerza,
Poco a poco.




- Flaming Dennis y Los Paranoias -

Acerca De Tus Vicios. (07/01/11)


El mundo dice que está hecho de piedra,
Dura capaz de resistir tus pasos,
Indudablemente.


El mundo por las noches se encuentra vacio,
A la expectativa de poder soñar,
Eternamente.


El mundo se encuentra llorando por su smoking azul,
Que se ha manchado de vino tinto,
Vulgarmente.


El mundo se está haciendo más pequeño cada vez,
Para que en él solo quedemos tú y yo,
Avaramente.


El mundo,
Se toma un respiro,
Para entender,
Porque no llueve,
Entre nosotros,
Y aunque lo piensa,
No conoce lo que sucede,
Cuando sueñas,
Y te sientes la reina más cruel de toda la historia.


El mundo se encuentra asustado,
Teme por sus hijos,
Inútilmente.


El mundo ha deseado desaparecer,
Por muchos años,
Antes de que logres despertar.






- Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad -

Al Igual Que Un Santo Olvidado. (08/01/11)


Y ahí está, corriendo por el cuerpo,
La sensación de haberse equivocado,
Desplazándose por cada cabello,
Hasta lo más profundo de los huesos,
Perdurando en la memoria,
Y tal vez puede ser nada,
Quizás es una simple forma de convicción.

Caminas hacia la ventana a mirar el amanecer,
No has dormido debido a la confusión,
Que te hacer ser una extraña ante lo que creías tuyo,
Y que necesitas detenerte a respirar,
Dejando al mundo caer,
Sintiéndote como una piedra ambulante,
Moviéndose por lugares que comienza a desconocer.

Las palabras ya no significan nada para ti,
Todo es un lenguaje que ya no quieres aprender,
No quieres saber más de mentiras, ni fastuosidades,
Solo quieres que el pasado sea un mal sueño,
Una moneda que se fue a la alcantarilla,
Sin ninguna oportunidad de volver,
De ni siquiera anhelar haberla tenido.

Te has ido para no volver,
Sin dar alguna explicación,
No importa nada que se haya quedado atrás,
Solo tienes el siguiente paso,
Que tanto temes errar,
Pero es necesario que lo des,
Porque solo así saldrás de aquel pozo de incertidumbre cruel.

El reloj parece haberse detenido,
En la hora del frio más puro y gélido,
Que no se apiada de los ojos que no cesan de llorar,
Pero nadie puede ver qué sucede,
Porque agachas la cabeza en un suspiro falso,
Y temes verte débil con oportunidad de caer,
Porque una vez más dudas de ti.

La gente te dice que deberías hacer,
Sin importarle lo que te pueda suceder,
Pero no deberías escucharles más,
Están equivocados, están cometiendo una infamia,
Detente y déjales pasar,
Porque ellos caerán y se quedaran atrás,
Y yo estaré contigo,
Esperando a que te decidas poner de pie.




- Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad -

Catorce De Febrero. (14/02/11)

Catherine de Neuve.
Por: Aurore Colson

He estado viendo sombras,
Que juguetean en las cortinas de la habitación,
Que hablan acerca de ti y de mí,
Cortan las orquídeas que duramente han florecido,
Dejándoles heridas de miseria,
Pero sales al jardín,
Con solo tus brazos como armas,
Llamándolas inexistentes mentiras,
Y te sueltas a llorar sorpresivamente,
Estás lista para venir adentro conmigo.

No te detengas, déjalo salir,
Te digo suavemente,
Para que mi voz te sea sincera,
Vamos cariño, ellos no son reyes ni reinas,
No son alguien que sepa algo acerca de ti,
Así que no te preocupes que en la primavera todo volverá,
Mientras puedes contarme aquella vieja historia,
De cómo viniste a tocar mi puerta,
En una fuerte tormenta,
Cuando tenías rotas tus alas.

Te levantas del suelo,
Vas directo a encender la radio,
Sonaba la que consideras una buena canción,
Two-wheeled gypsy queen,
Me tomas la mano,
Me invitas a bailar,
Pero mis manos están en llamas,
Y solo me ves ir hacia el lado contrario,
Pones tu rostro entre las rodillas,
Sacudes la cabeza y vuelves a llorar.





- Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad -

Jolene #01 (05/02/11)


He dejado de esperar,
Me he cansado de ver mi reloj cada doce horas,
Ya estoy cansado,
De creer que por esta calle atravesaras,
He escrito tantos versos inútiles sobre la pared,
Que ahora esta reclama un pequeño momento de paz,
Pero no se lo daré,
Tal vez cuando recuerdes en donde estoy puedas leerlos,
Y me respondas,
Acerca de cuál es el dolor más perdurable,
Después de caer.

Se agota el aire,
De mis pulmones intoxicados con humo de cigarrillo,
Que mas puedo hacer?
Estoy tan cercano a la muerte que he dejado de sentirme solitario,
A miles de millas del sol,
A miles de millas de la intensidad de la razón,
He visto como todos me observan especulando mi realidad,
Que pueden saber ellos?
No pueden sentir que la carne del rostro se pudre,
Pero quizás estoy exagerando,
Porque se está haciendo tarde,
Vigilada la ventana desde ayer.

Los reflejos del cielo,
Son más breves en sus discursos de mediocridad,
No tienen nada que decir,
Solo están alardeando sobre cuanto más puedo pretender,
He tomado una fuerte droga que anula cualquier desazón,
Que se encarga de hacer que me olvide de ti,
De tus ojos crueles y sinceros,
Que ni se inmutan de los parpadeos que das,
Y no saben;
Cuanto es demasiado tiempo para mantenerse cerrados.

Viento húmedo,
De un suspiro mal logrado a la una treinta y cinco,
He vivido,
He vivido engañado por excusas inservibles,
De grandes mentirosos,
Que algunas veces he querido llegar a ser,
Pero lo evito,
Porque no quiero saber que se siente ser como tú,
Camino por el suelo sucio,
Con el pie desnudo sobre botellas rotas y recuerdos mutilados,
No tengo nada que perder,
La última copa se ha servido ya,
Y no lo sé,
Estoy demasiado ebrio y desesperado,
Como para buscarte otra vez.




- Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad -

Unas Cuantas Horas. (07/01/11)


Dejando todo de lado,
Acercándonos a lo cálido de la tarde,
Caemos heridos y cansados a mitad de la pradera,
Especulando acerca de que nos depararía mañana,
Cuando nos volveríamos extraños,
Uno del otro,
Pretendiendo jamás habernos visto para quizás comenzar otra vez.

Y en la tristeza de la mujer que aclama por sus hijos,
Vemos que no hay nada mas en que creer,
Porque siempre tomamos decisiones,
Que nos hacen querer que se nos vuelva a preguntar,
Tirando agua sobre un rio,
Simulando haber inventado su fuerza.

Ahora,
La oscuridad de la noche,
Nos cobija y decide que seamos solo nosotros en el mundo,
Nos abre su puerta y nos dice que seamos gratos con su frialdad,
Haciendo desear que nunca nos separemos,
Pero estamos equivocados,
Solo por unas cuantas horas que deberíamos dormir.



- Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad -

Jolene #98 (26/01/11)


Jolene dibujo círculos,
Para abrir las puertas de la mente,
Mientras bebía cicuta,
Mientras decía que ya no podía hablar,
Y se desmayo suavemente,
Consumando sus rituales,
Que finalmente han sepultado su corazón,
Y ha hecho que susurre que no hay nadie más;
Oh! dulce dama,
No quiero que parezca una indiscreción,
Deje de respirar mi aire,
Para estar atrapada dentro del universo otra vez.

Temprano, casi de madrugada,
He escuchado su temblorosa voz,
Palabras en francés alcoholizado,
Enunciados de pasión embriagada,
He recibido su mensaje,
He encontrado sus manos desesperadas,
Le robo un poco de aliento,
Pronunciando que no voy a volver,
Esta mañana,
Muy cercana a una muerte parcial,
Le he dejado esperando,
Le he dejado llorando sin saber porque.

Jo ha tratado de seguirme,
A cualquier lugar,
Ella no presume de discreción,
No presume de beber vino costoso,
Siempre le avisto a la distancia,
Pero le dejo que siga detrás de mí,
Escuchando mis mentiras,
Comiendo la ceniza de mis cigarros,
Tan desagradable,
Que se halle hurtando mi piel,
Para hacerse un refugio,
En donde la lluvia nunca pueda saber quién es.

El gran juez murió la semana pasada,
Dejando solitario su cargo,
Cualquiera desde entonces ha matado a quien le parezca adecuado,
Pero Jo se mantiene quieta,
Manteniendo un majestuoso control,
Pero todos saben lo que le pasa en la calle principal,
Al ver caballos con estribos de lo mejor,
Sin necesidad,
De saber que realmente existe una solución,
Para que podamos estar juntos,
Sin querer alguno no amanecer.

Los cuatro reyes se hayan perdidos,
Buscando un lugar para orinar,
Buscando más cervezas,
Necesitando una razón,
Y los cuatro hablan de sucio amor,
De lo doloroso de la traición,
Y uno de ellos recuerda a Jolene,
Y a sus ojos que disparan solo ilusión,
Oh! Dulce dama,
Este podría ser tu final,
Porque este rey errante se equivoca,
Este rey se ha olvidado de ti.

No se puede volver al pasado,
Ni preguntar algo acerca de él,
Entre líneas delgadas que se quiebran,
Entre muros difíciles de traspasar,
Jo descubre que no existe nada por lo cual llorar,
Ni nada por lo cual ocultarse,
Pero no entiende que yo no soy sombra,
Y que no podría serlo alguna vez;
Se engaña,
Sueña con que algún día moriremos en un accidente,
Pero los accidentes no existen,
Los accidentes son razones por las cuales no tener fe.

Jolene vuelve a dibujar círculos,
En los cuales entra para danzar,
Música que no se escucha,
Que hablan de lo fuerte de sus medicinas,
Como un imbécil le admiro,
Su capacidad para no estallar,
Y da un trago a botella,
Y se le ve satisfecha,
Saliente su sonrisa,
De entre todo el caos,
Se encuentra tan drogada,
Que se ha olvidado de quien soy.

La ruta numero sesenta y uno,
Ha llevado a Jo a un agujero sin final,
Como un pozo que no deja respirar,
Como una luna de miel sin glamour,
Y ella dice: vamos cariño!
Cuál es el precio que debo pagar,
Tú sabes que es lo que puedo desear,
Pero no lo que necesito en verdad,
Nadie responde,
Y nadie le puede ver,
Que se haya gritando a la pared,
Hablando con la acera sobre cuánto puede perder.

Ahora los muros del callejón somnoliento,
Se encargan de cubrir la vergüenza,
Que Jo detecta perfectamente,
Y que sabe que es capaz de superar,
Se ha olvidado de mi nombre,
Espera por un vendaval que valga la pena,
Que le haga descartar la podredumbre,
Una triste e inútil pena que cargar,
Oh! Dulce dama,
De otra manera no podría ser,
Me había relegado de este mundo,
Pero nunca podría alejarme de usted.





- Demetrio Wilbury Kauffmann de la Soledad -

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