Ximena

by SUZE





Escuche en la radio,
Ruido blanco tan quieto como un pedazo de luna,
En la tierra desierta;
De horrores y sensaciones poco gratas,
Y Ximena se acerco a mí
Como una lluvia de fuego,
Tomo mi mano y la puso en su frente,
Me abrazo por la cintura y dejo caer su cuerpo,
Y el ruido aquel ahora no era solo eso
Era la triste memoria de un anciano que se dejaba caer;
Y Ximena decía que sería siempre mi amante,
Bajo las estrellas,
Conspiradoras,
Que no caben en mi mente.

En la vacía taza de café
Se gesta una nueva oportunidad,
Los secretos de las nubes
Se reflejaban en la comisura de su boca,
Y nunca había vigilado tanto tiempo aquellos ojos traviesos,
Nunca parpadeaban
Solo sabían brillar,
De un negro intenso como la cumbre de la noche,
Tan profundos y misteriosos como lo es una mujer,
Y ella sabía que era así;
El fantasma de aquella taza de café,
Ha muerto y no queda ningún hueso de él;
Y Ximena
En mis visiones
De media noche;
Robándose mi almohada.

Como un perro perdido
La memoria sabe como regresar,
Recuerdos y fotografías,
Llenas de peligrosa miseria,
Rompo cada una de ellas
Que muestran un rostro que no es el mío,
Y Ximena camino despacio,
Por el suelo sucio,
Se acerco a mí
Y en la pared escribió mi nombre,
Me dijo; no debes preocuparte
No es nada difícil de explicar,
Dame tus manos
Enciende una llama
Y déjalo todo pasar.

Dentro de una vasija,
Ella guarda infinitas maneras de enamorar,
Su voz seca como el whisky,
Sus mejillas salvajes como un intempestivo mar,
Tan cruel y capaz de hacer temer a cualquier santo o demonio,
Mientras sonríe,
Justo como debería ser un ángel,
Sin nunca tener la necesidad de ponerse de rodillas,
Y que un solo golpe
Rompa las costillas y con ellas el corazón,
Ximena no puede explicar
De cual flor nació,
Su lealtad
No es conmigo,
Es con el cielo azul.

Hable despacio por la ventana,
Pidiendo un poco de aire para poder volar,
Y ella se colgó de mi cuello
Lo suficiente como para anclarme a la tierra,
Y dijo que porque le haría algo como aquello aun después de lo que yo le dije a ella cuando intentaba que uniéramos el alma,
Le dije que no bromeara,
Su corazón siempre había estado ocupado,
Y que solo estaba tratando de flotar
En un madero, resto de su naufragio,
Y que si yo mentía no debería soltarme nunca más,
Y que estaría para siempre con ella
Y sus pies blancos como el loto,
Ahora floto por todas partes,
Mientras ella se ha quedado llorando,
Con heridas
Antiguas,
De vidas pasadas.







-Victoria Rivera Deville -