Sangre Y Saliva

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Con los ojos vidriosos y cansados,
Deseosamente he entrecerrado la puerta
A manera que cualquiera pueda entrar,
Y pueda ver las bellas piernas de la indecencia;
Retozando en la oscuridad,
Música de extrañas melodías,
Voces frías y palabras muertas
Retumba por las paredes de yeso carcomido,
Me dirijo hacia la cocina
Sintiendo una punzada en el estomago,
Una mano empujando el trago
La otra cuidando la espalda,
La noche se encuentra tan agotada
Y no tiene un lugar a donde ir,
Esta dama y yo, mirándonos,
Sintiendo hambre y calor.

Percibir a la taciturna mañana se ha vuelto difícil,
Nadie sonríe o dice alguna palabra;
El suelo esta tan sucio como la pesada edad,
Sentirse tan viejo como un joven puede hacerlo
Anhelando encontrar algún espacio vacío,
Sangre y saliva
Derramándose,
He visto figuras que se mueven,
Arrasándose por las ventanas,
Y dicen que han venido por mí
Viejo amigo que nunca ha dejado de creer,
Y lo único que puedo escuchar
Después de que la luna se ha marchado,
Es el corazón
Desesperado
Apretujándose en contra del esternón.

Las palabras de los gitanos
Tan elevadas y perdidas en alguna parte,
Infinitas dentro de los oídos huecos,
Hablan de fortuna fortuita
Mujeres que no dejaran de brillar,
Cirqueros de mente extenuante
Me piden que camine por un cable
Por encima de navajas y llamas,
Por debajo del cielo intimidante,
Mientras tanto ellos hablan de amor y claman por la lluvia,
Y caigo a mitad del escenario,
En el furgón de la vieja domadora
Estas listo para la siguiente función,
Que esta vez estarás en la primera pista
Devorando sables.

El frio se filtra por la ventana,
El aire aúlla como en llanura
Y después de cada veinticinco segundos
Un automóvil pasa por aquí;
He estado encerrado románticamente
Con la mujer de una sola pierna,
Ella llora todo el día,
Se queja de lo pobre que es su padre,
De lo mancillado de sus nudillos,
Y el techo se cae despacio
Pedazos de piedra tallada,
Ella dice que no escucha nada
Que le vanaglorie sus alas,
Yo le digo que debería callarse la boca
Ella no tiene idea de quién es su señor,
Ella gasta su tiempo,
Deambula por la calle;
Maldiciendo su rostro.

He comenzado a escribir cada recuerdo,
En papeles ebrios de reconciliación
Pero en vez de ello
Termino escribiendo cartas a mi amigo el buen Jack,
Le comento como es que en las madrugadas
He logrado una realidad más acertada,
El responde acertadamente,
Mandándome cigarrillos baratos,
Catálogos de vergüenzas
Y rezagadas alegrías pasajeras,
Sus palabras siempre son las mismas;
Quien no te necesita ha dejado de buscarte
Y quien no te busca ha dejado de ser tuyo;
Yo le digo Daniels deja de ser grosero
Y ven a verme a Frisco,
Pero el está en Denver
Caminando hacia Nueva Orleans;
Trabajando para el hombre,
En las aguas dulces
En donde se regocija
Perdiendo su valor.

El doctor de la esquina
Golpea a su mujer
Y le invita copas de amor,
Ella las toma sensualmente
Y deja caer su vestido,
Ahora está saliendo a la calle,
Haciendo que la siga hasta el callejón,
Ella dice que tiene aquello que quiero
Y que lo dará por solo piedad para su alma,
Así que le tomo la mano
Para besarla y sanarla,
Y ese costal de huesos
Me ha hecho perder más que la salvación,
Ángel perdido
De aliento etílico
Durmiendo en mis brazos;
Como si nunca hubiera nacido.

A través de la planicie
Que da a las montañas,
He corrido desnudo por la pradera,
Con fantasmas y vagabundos,
Perfectamente aseados y con portafolios,
Aquí he encontrado a quien roba a las mujeres
Que he deseado y masticado,
Y le pregunto el porqué de su maniobra
El dice que debería haberlas matado
Antes de haberme vuelto su confidente
Y haberme envenenado con mis palabras;
Le respondo que no hay manera
En las mis zapatos se queden sin suelas
Pero el dice que no hay mejor calzado
Que el otorgado por la liberación,
Y corre
A la siguiente autopista
Alzando su pulgar al aire,
Una chica delgada
De ojos negros como el universo,
Ha sido muerta
Esta tarde
En el camino de la desolación.

La celebración
De los muertos,
De los que han vivido para la eternidad,
Se agota rápidamente
En frases de aire seco,
Nadie ha tomado en cuenta
Que la vida es una maquina grasienta
A la que siempre faltan caballos
Keroseno y anfetaminas,
Así que he roto mis bolsillos
Llevando monedas y pastillas
Para que nunca nadie pueda ver
Que constantemente escapo
Y regreso
De todo lo que es dolor,
Casi nunca es siempre:
Embrujos para sentirse bien,
El hoy es mañana
Y mañana es ayer,
Después de todo.

Bajo la influencia de Neptuno,
He tenido visiones
Y en cada una de ellas
Grito que soy el único con valor,
He visto como es que nada se mueve
Y a los pies desnudos de brasas,
En el desierto de la urdimbre
Cuando todo es necesario;
He visto, también, mi propia muerte,
Cayendo desde una torre alta,
Que se colapsa encima de mí
Cuando las vísceras se derraman,
Y una damisela
Viene del mar por mí,
Dice suavemente:
No hay manera de que regreses
Ni sé si puedas quedarte,
Aun con tus pedazos de nube
Hechas de azufre
Del progreso del mundo;
Pequeño mentiroso.

Si, esta vez he dejado todo rastro de verdades,
Mi piel se rejuvenece a cada minuto
Y las preguntas que estaban resultas
Son leyes más poderosas que Dios,
Muchas veces mientras dormía
Las manos se inculcaban necesidades,
Acarreadas por insulsas tempestades
Fuera de temporada,
Todas las lluvias de octubre
Han sido en los días de enero,
Pena de los tiempos de gloria
Y de los fracasos de antier,
Todo aquello que escuche
Cuando dije que había terminado con aquello
Se reduce a cenizas
Ahora que no hay nadie por aquí;
No existe rostro ni nombre ni futuro,
Justo ahora camino sobre las espaldas
Que truenan como nieve del primer día de invierno,
Y de nuevo el tiempo
Se vuelve rápido;
Parpadeos para vivir,
Solitarios
A millas uno de otro,
A kilómetros de mí.




- Victoria Rivera Deville-