Los Días Del Terremoto. (25/06/10)

by SUZE


Anodina la idea que antes no me atormentaba,
Que ha logrado escaparse con el resto de mis recuerdos,
Apilados como notas de pendientes,
Que difícilmente se realizaran,
Se olvidan, se rezagan,
Y después toman por sorpresa,
Regresan,
Envueltas en llamas,
Volviendo oro todo lo que tocan.

Gotas de lluvia salen a hurtadillas en la madrugada,
Como latidos de corazón, como respiros de muerte,
Se dedican a nombrar cada una de las calles,
Acrósticos de botellas que aun no logramos terminar,
Hasta tarde, caminamos,
Y estamos soñando con cruces en el desierto,
Que nos llaman,
Urge nuestra presencia,
Para liberar la furia que vive dentro de la fe.


Ahora te me apareces repentinamente en la ventana,
Mis ojos dicen que no debo mirarte,
Deseos en contra de una voluble voluntad,
Que desgarra salvajemente la piel,
Con la que corres,
Hacia tu refugio,
En el que dejas ver misterios a discreción,
Para usarlos en mi contra,
Y volver por mis huesos para utilizarlos otra vez.


El mundo se detiene estrepitosamente,
Angustiado por un dolor que se aproxima,
E intenta caminar en sentido contrario,
Evitando una estocada mortal,
Relevante, revelarte,
Como aire después de la tormenta,
Que limpia, que arde,
Odiado por su cruda sinceridad.


Los perros aúllan y se estrellan en contra de los muros,
Impulsados por un deseo sepulcral,
Ansían por una palabra que los haga lamentarse,
Para tener un motivo para salivar,
Encima de sus madres, de grandes fauces,
Con la única virtud que les quedase,
Equivocarse,
Ver fantasmas,
Llamándolos espíritus antiguos, efigies de Dios.


Un abogado me ha recomendado acercarme al fuego,
Para lograr perder un par de impuestos e ir al cielo,
Pero no creo en sus palabras,
Porque me han requisado hasta los dientes,
Sin un pasaje,
A primera clase,
Para ese lugar al que llaman paraíso,
Que farsa,
De cualquiera,
Que siente que pierde a momentos el control.


Existen nubes que se niegan a navegar hacia el oriente,
Temen caer sobre tierras pobres,
Cerdas que se jactan de ser siempre blancas,
Sin recuerdos de sus aguas lodosas,
Ofensivas,
Insultantes,
Como cadáveres secándose al sol,
Lastimeros,
Ofrecidos a nadie,
Esperando el mañana sentados en su credencial de elector.


La primavera se ha terminado hace unas cuantas semanas,
Y un extraño la ha seguido hasta su guarida,
El ve como es que ella se desploma catatónica,
Esta tan ebria que ha olvidado sus llaves,
Y a nosotros,
No nos reconoce,
Tal cuales vagabundos tirados a su suerte,
Con estertores,
De vida complaciente,
Sin la aceptación de cual es el verdadero problema.

Una mariposa celeste se ha perdido en mi puerta,
Absurda su triste situación,
Nunca se le ha ocurrido una excelente excusa,
Para ocultar la decepción que carga, que me otorga,
Transfusión,
Necesaria en estos días en los que nada pasa,
En algún momento,
En algún sueño,
Encontrare la manera de sucumbir ante tu balcón.

 
- Johnny Dylan & the Nashville Motherfolkers -