Surrealistic Pillow, Parte 1: Eréndira Ibarra. (28/06/10 - 07/08/10)

by SUZE



Cualquier cosa ridícula si se le pone el adjetivo de surrealista u onírica,
continua siendo igual de ridícula... pero estilizada.

Su Mero Padre.

Ayer… cuando cabalgaba hacia el sur poniente de Michoacán, en las cercanías de Morelia, un viejo austero (preferiblemente decir que es una persona que dejo escapar su juventud en horas mal logradas y mal pagadas de trabajo rudimentario) se me acerco para decirme que debería agradecer cada una de las monedas que despacio caen de cielo, que las guarde para que a mi princesa nunca le falte pastura, entonces al final de aquella fatídica frase ella huyo con mi caballo; malagradecido! Huyendo con una mujer para ser convertido en santo. -guiño conciliador-

El viejo ríe, se carcajea perdiendo cada uno de sus dientes con cada bocanada. Seguí a pie, tendido a veces sobre las nubes dejando que me llevasen lentamente hasta un arroyo  a beber penas, a beber la sangre de las piernas de una gitana que exigía respeto. Pero cuando la marea estaba alta en alguna fatídica playa de Indonesia, llegue a una taberna que olía a problemas a menos de cuatro centímetros de distancia, adentro se hallaba una infestada concurrencia bastante débil, inclinada hacia la decadencia como un sutil banquete de beggars, ellos y ellas: cuatro hombres visiblemente intoxicados, y siete mujeres visiblemente encantadoras, invitándome a acercarme a la barra en la que se cierne un ambiente de peligro, ¡cariño, pásame el tenedor que tengo comezón en mis parpados!

Buenas noches a Billy the Kid congratulándose de sus tratos, y a Eréndira Ibarra sirviendo los tragos y moviendo las caderas con cada uno de mis respiros mortuorios. El buen Billy se me acerca diciendo que me pagara a lot of Money por mirar su reloj cada veintisiete segundos. No gracias pero ya tengo un empleo, de hecho ahí me dirijo en estos momentos, le dije mientras tomaba su revolver, o lo hacia hace unas cuantas líneas atrás,  mientras jugaba con mi propio revolver. Entonces es hora de dejar este lugar amigo, me dijo amenazándome con sus feroces ojos rojos; dejando my last copa (cuando pedí un trago?) y un par de monedas de raquítica denominación, retomando mi camino hacia Tennessee, tierra de ponis azucarados que cantan dulces melodías acerca de la vida en el campo y de dobros encadenadas a pedales infinitos… y Michoacán? A la mierda con Michoacán! Ahí no hay nada para mi ahora, el rey me ha mandado a llamar, iré a su casa de Memphis ya que quiere partirme la cara, y el imbécil cree que un par de puños pueden acabarme; esta tan hundido en su  viaje de anfetas (golosinas, golosinas, golosinas para embarrarlas en el hocico de todos los niños con depresión) que no se percata del aspecto mas álgido de la realidad, y sus seguidores dicen que devora emparedados de jamón suizo con queso amarillo, que porquería! El jamón y el queso amarillo juntos son  abominables; justo como esas personas que sacrifican focas en el norte de sepa a que sabrá un emparedado de foca. Foca con queso amarillo? En honor al rey nombrare a una foca Elvis Presley. Por cierto, Heartbreak Hotel es una gran canción, no como cualquiera de Mozart; basura comerciable.

Pero a fin de cuentas el Rey ha muerto (alguien con un peso de cuatrocientos kilos no merece vivir, o si?) y por derecho  de sangre Graceland me pertenece (muérete de la envidia Paul Simon) y desde aquí se puede ver como es que las nubes caminan dando la impresión de que el mundo gira sobre el mismo cielo todos los días. Eréndira Ibarra? Carajo! Que bella mujer, ella conocerá el sabor de los emparedados de foca con queso amarillo? Espero que no. Estando en la cima, en la ventana que da hacia la mansión del Dalai Lama me he decidido a volver por ella aunque se encuentre millas atrás besándose con Liz Gallardo (a saber cual es la verdad, libreto o vida diaria; difícil distinguir la farsa), pero antes que nada reuniré dinero para comprarle un rifle de dardos tranquilizantes para que me detenga cuando sea necesario, cuando se percate de cuan idiota  y perfecto puedo ser, in my time of dying. Eréndira, que será de mí mientras se me acaba mi último cigarrillo y Aretha canta que nunca ha amado a un hombre, mientras el tiempo pasa sobre nosotros dejando rastros de sutil decadencia y de salvaje desencanto. Eréndira necesito dormir para percatarme de que hoy ya es ayer, mañana ya es hoy y mañana ya fue ayer.

De que ayer era solido como el aire y de que ayer no tenía la necesidad de validar la poca fuerza del sufrimiento intempestivo. Ayer tenia cientos de búfalos haciendo collares con sus propias muelas. Ayer tenia visiones de Johanna y de caminos desolados. Ayer yo era Alicia viéndose a través del espejo. Ayer la lluvia se desnudaba tímida ante el suelo hambriento. Ayer el asno con piel de tigre salía avante entre tormentas políticas. Ayer mate a un hombre cerrándome las puertas del cielo y condenándome a una conciencia farsante. Ayer yo era Gabriela de la Garza intercambiando palabras con Eréndira, multimencionada, Eréndira.

Ayer era 1988 y yo jugueteaba con el azúcar de alguien más.