Ataque De Pánico. (04/05/10)

by SUZE


Objetos que se estrellan contra el suelo,
Vidrios, madera, serpientes y escaleras,
Y mi urdimbre se diluye en la tranquilidad de la noche,
Mientras pienso que tan difícil será quebrantar la ley,
A través de la sangre que llega a mi cabeza;
Se gesta una pesadumbre,
Ha comenzado esa sensación que me dice que debo tener cuidado,
El agua que bulle de mis ojos es una mentira,
Pretende no reconocer mi ansiedad,
Porque he visto que el camino es extensamente largo,
Como para esperar por alguien más.

Arcas de acero se acercan presintiendo palabras enfermas,
Aquellas predichas por un silencio premeditado,
Me he quejado de ello, he sufrido su ausencia,
Mi reino por un par de nubes insatisfechas,
Así que pediré auxilio para salir de aquí,
Ya que alguien cuenta mis pasos desde el viernes veintitrés,
El día en que me tire al fuego,
Cuando en un sacrificio falso, motive el amanecer.

Ahora un ladrón se lleva el recuerdo de mi muerte,
Además de llevarse piedras místicas dentro de un saco,
Y no sabe donde abandonarlo,
Mientras va autopista arriba,
Hay secretos que deberían conocerse,
Y otros que nunca serian escuchados,
Pero la luna siempre entra por mi ventana, aunque este cerrada,
Me susurra arrullos que hablan de pereza,
Mientras mete sus dedos en mi postre, descubriendo la verdad:
“los días son mas cortos, y ya no hay nadie aquí,
Espere su turno y tome todo lo que sobro de antier,
Después corra, con su alma, corra, que él viene por usted”.

A momentos puedo ver el futuro,
Viniendo lentamente; lamentándose de estar cansado,
Y todos lo reciben como si se tratase de su Majestad,
No han visto las malas noticas que trae bajo el saco,
Para mí, para ellos,
Porque están cegados viendo a la sinfonía que son las estrellas,
Están desafinadas, están ebrias interpretando a Revueltas,
Desatando diversos nudos de mi cuello,
Además abren una extraña vereda;
Que surca en medio de mis hemisferios cerebrales,
Y guía hacia aquella habitación vacía:
De una mesa y una bombilla de sesenta watts,
Que me hace querer regresar a la ciudad que nunca duerme;
Para seguir buscando quien es el que tiene el control.

Es alucinante la manera en la que se caen mis labios,
Y como es que se escucha su crujir en todo alrededor,
Un perro vagabundo se queja y acude al juez inquisidor,
Quien me manda una carta con las palabras gracias a ti,
Creo que exagera, no es necesario perder el glamour,
Se que solo intenta darme otra oportunidad,
Pero también se que tropezare de nuevo, porque estoy nervioso,
Por tu mirada curiosa que intenta borrarme del paisaje natural.

-Johnny Dylan & the Nashville Motherfolkers -